Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 4 de abril del 2026.- Ni la investidura de legislador, ni las advertencias de la Jefatura de Gobierno fueron suficientes para frenar el «clásico» comportamiento de influyentismo de Cuauhtémoc Blanco. El exfutbolista y actual diputado federal se encuentra en el ojo del huracán tras asistir al encuentro México vs. Portugal en una camioneta sin placas, violando flagrantemente los protocolos de seguridad y tránsito de la capital.

A pesar de que la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, había insistido en que no se permitirían privilegios para funcionarios en el recién reinaugurado «Coloso de Santa Úrsula», el exgobernador de Morelos decidió ignorar la retórica oficial y arribar en una unidad fuera de norma.

Tras viralizarse videos del legislador ingresando a zonas restringidas, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) anunció una sanción administrativa que ha sido calificada como una burla en redes sociales: 2 mil 686 pesos. Una cifra que representa apenas unos 150 dólares, cantidad insignificante para el nivel de ingresos del exmundialista.

El titular de la SSC, Pablo Vázquez, intentó justificar la presencia de Blanco en la zona de «última milla» (exclusiva para dueños de palcos y autoridades) alegando que contaba con permiso de estacionamiento. Sin embargo, no pudo explicar por qué se le permitió circular por las calles de la CDMX en una unidad sin la documentación oficial.

«Haya sanciones efectivas independientemente de quién se trate por la ausencia de placas. Es un tema que todos por obligación debemos cumplir», declaró Vázquez en un intento por calmar las críticas desde el Antiguo Palacio de Gobierno.

Este incidente no es solo una falta de tránsito; es una contradicción directa a los principios de austeridad y legalidad que pregona el gobierno federal. Mientras se insiste en que «nadie está por encima de la ley», los hechos demuestran que, para ciertos personajes allegados al poder, las reglas son opcionales.

Cuauhtémoc Blanco, quien defendió la camiseta nacional en tres mundiales, hoy parece jugar en un equipo diferente: el de los funcionarios que, abusando de su cargo, mantienen las viejas prácticas de prepotencia que tanto se prometió erradicar.