Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 3 de mayo del 2026.- Francisco Labastida Ochoa, exsecretario de Gobernación y excandidato presidencial, lanzó este domingo una dura advertencia a la administración de Claudia Sheinbaum Pardo: el futuro de la relación bilateral con Estados Unidos y la integridad del Estado mexicano dependen de la celeridad con la que se procese la entrega de Rubén Rocha Moya a las autoridades estadounidenses.

En una entrevista que ha sacudido el tablero político nacional, el sinaloense Labastida Ochoa argumentó que la extradición del exgobernador de Sinaloa no es solo una cuestión legal, sino una necesidad estratégica para el gobierno federal.

La postura de Labastida no solo apunta a las acusaciones que vinculan a Rocha Moya con el crimen organizado, sino que lanza un dardo directo a la capacidad operativa de la Fiscalía local. «Lo que más le conviene al país es entregarlo lo más rápidamente posible», afirmó, subrayando que el trabajo de investigación en México es «muy dudoso».

Esta crítica resuena con la narrativa recurrente en Washington, donde la eficacia de las instituciones mexicanas para procesar a figuras de alto nivel político vinculadas al narcotráfico ha sido cuestionada sistemáticamente.

Para el experimentado político priista, el caso de Rocha Moya es apenas el prólogo de una ofensiva judicial de mayor escala por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Según Labastida, la lista de diez acusados actuales es solo el inicio de una purga que Washington no está dispuesto a detener.

«¿Qué creen, que Estados Unidos va a decir ‘ya se arregló todo’? No, por favor», sentenció Labastida, sugiriendo que la inteligencia estadounidense posee un expediente mucho más amplio que el revelado hasta ahora, lo que coloca a la presidenta Sheinbaum en una posición de vulnerabilidad política si decide proteger a los señalados.

La situación de Rocha Moya ha provocado un efecto dominó en el aparato oficialista. Mientras figuras como Arturo Zaldívar confirman la pérdida del fuero tras su solicitud de licencia, la retórica del gobierno federal se ha mantenido en una cautela que muchos interpretan como parálisis.

El llamado de Labastida Ochoa pone de relieve la encrucijada del actual sexenio: mantener la soberanía jurisdiccional a riesgo de un choque frontal con Estados Unidos, o ceder a la extradición para mitigar el costo político de una investigación que amenaza con alcanzar capas más profundas de la estructura del partido en el poder.

Con información de Grupo Radio Fórmula.