
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad de México., a 21 de agosto del 2025.- En medio de la crisis por el cierre de exportaciones de ganado entre Estados Unidos y México, que lleva desde finales del 2024 ha llevado a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo a plantear un Plan Especial para afrontar las restricciones del gobierno norteamericano.
A raíz de esta situación, la mandataria se reunión en Palacio Nacional el gobernador Alfonso Durazo de Sonora, Manolo Jiménez de Coahuila y de Durango estuvo Estaban Villegas, así como con representantes de las Uniones Ganaderas de los estados antes mencionados. En el caso de Chihuahua la ausente a este encuentro fue María Eugenia Campos Galván.
La ausencia de la gobernadora de María Eugenia Campos Galván en esta reunión es relevante porque la ganadería es un sector fundamental en Chihuahua, que se distingue como el principal exportador de ganado bovino a Estados Unidos, principalmente de carne, y se enfoca en mejorar genéticamente sus hatos con razas como Angus y Brangus. Además, el estado es un importante productor de leche, ocupando el cuarto lugar a nivel nacional, con una producción significativa y en crecimiento.
“Acordamos un programa especial de apoyo con el propósito de afrontar el cierre de la frontera para exportación ganadera”, señaló Claudia Sheinbaum en un mensaje en X.
Por su parte, Esteban Villegas indicó en redes sociales que este programa busca dar certeza al sector ganadero, luego de la medida tomada por el gobierno estadounidense para evitar la plaga.
Cabe recordar que en julio, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos cerró la entrada del ganado procedente de México debido al reporte de un caso de gusano barrenador.
La suspensión fue anunciada por la secretaria de Agricultura, Brooke L. Rollins, lo que detuvo inmediatamente el flujo de ganado mexicano hacia el mercado estadounidense.
Este fue el tercer cierre en apenas ocho meses y tan solo tres días después de su reapertura, en la que se alcanzaron a enviar 900 cabezas de ganado de México a Estados Unidos.
Por otra parte, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) pidió este lunes al gobierno de México suspender la importación de bovinos de Nicaragua, Honduras y Guatemala debido a los brotes del gusano barrenador que hay en esos países.
A través de un comunicado, exigieron también el cierre la frontera sur de México para detener el tráfico ilegal de 800 mil cabezas de ganado de Centroamérica, “las cuales están infectadas con gusano barrenador provocando pérdidas millonarias a los productores nacionales al no poder exportar a Estados Unidos”.
El cierre de la frontera de Estados Unidos a las importaciones de ganado mexicano debido a la reaparición del gusano barrenador comenzó a finales de 2024, tras la detección del primer caso en México. Desde entonces, ha habido varios cierres y reaperturas temporales, siendo el más reciente en julio del 2025, siendo este el tercer cierre en un período de aproximadamente ocho meses.
Las cifras de pérdidas varían pero el impacto de acuerdo al Consejo Nacional Agropecuario (CNA) ha estimado que las pérdidas para México por alrededor de 11.4 millones de dólares diarios.
En el caso de Chihuahua, se ha señalado que los ganaderos pierden aproximadamente 11 millones de dólares cada día por el cierre fronterizo.
La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) ha proyectado una caída de más del 60 por ciento en las exportaciones de ganado bovino mexicano a Estados Unidos para 2025, lo que podría representar pérdidas de entre 400 y 700 millones de dólares.
En el caso de Chihuahua, el Consejo Mexicano de la Carne ha subrayado que Chihuahua y Sonora son los estados más afectados, ya que en conjunto movilizan más de 5 mil 700 cabezas de ganado al día. Se ha reportado que Chihuahua exporta cerca de 500 mil cabezas de ganado al año a Estados Unidos, por lo que el cierre de la frontera ha paralizado las ventas internacionales y ha dejado a cientos de camiones varados, lo que a su vez ha aumentado los costos logísticos y financieros para los productores.
Las pérdidas no solo son económicas, sino que también afectan a la cadena productiva y a las miles de familias que dependen del sector ganadero en Chihuahua, desde rancheros hasta transportistas y trabajadores de los mataderos, generando un riesgo de despidos masivos y el colapso de pequeñas empresas. Además, la incertidumbre sanitaria afecta la certificación del ganado y la relación de confianza con los compradores estadounidenses.






