
Por: Redacción.
Teuchitlán, Jal., 9 de marzo del 2026.- A un año de que el mundo conociera el horror del Rancho Izaguirre, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco reveló que el sitio sigue escupiendo fragmentos de una tragedia que las autoridades no han sabido procesar. En una reciente incursión, las buscadoras localizaron nuevos restos óseos y prendas de vestir en el perímetro del lugar que sirvió como centro de adiestramiento y exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A pesar de que el sitio fue asegurado inicialmente en septiembre de 2024, los colectivos denunciaron que, al regresar hace 15 días, encontraron zonas sin resguardo. «Logramos encontrar pedazos de huesos y vestimentas fuera y en la parte trasera del rancho», relató Raúl Servín, miembro del colectivo, confirmando que el Ministerio Público aceptó en el lugar que los restos eran humanos.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación contundente contra la Fiscalía de Jalisco y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF). Según el organismo, hubo omisiones graves que vulneraron el derecho a la justicia de las familias:
- Falta de inventario: Miles de objetos y restos óseos no fueron clasificados ni registrados adecuadamente en los dictámenes periciales.
- Escena alterada: La CNDH señaló que se perdió el control de la zona durante visitas masivas de medios y buscadoras en marzo de 2025, lo que potencialmente destruyó indicios biológicos clave.
- Protocolos ignorados: No se respetó la cadena de custodia de las evidencias encontradas desde la primera intervención de la Guardia Nacional.
Mientras el Gobierno federal aceptó en su momento que el predio era un centro de reclutamiento forzado, las familias de los desaparecidos exigen que el caso no quede en el olvido ni se convierta en una cifra más de la burocracia forense. Actualmente, el lugar permanece bajo custodia de la Guardia Nacional, pero el daño a la evidencia científica parece, en muchos casos, irreversible.






