Por: Sandra Dueñes Monárrez

Chihuahua, Chih., a 10 de abril del 2026.- En un escenario marcado por ausencias estratégicas y alianzas de alto calibre, el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, acudió este domingo al Consejo Estatal de Morena no solo para participar, sino para fijar las reglas de una guerra interna que ya no se puede ocultar. Con un discurso que osciló entre la disciplina hacia la dirigencia nacional y el desdén hacia la cúpula estatal, el edil lanzó un mensaje claro: su destino no se decide en Chihuahua, sino en la Ciudad de México.

Previo a su ingreso al Consejo, Pérez Cuéllar fue tajante al despojar de facultades al Comité y al Consejo Estatal en la definición de las candidaturas para el 2027. Al reconocer únicamente a la Comisión Nacional de Elecciones y a la figura de Citlalli Hernández como árbitros de la contienda interna, de esa forma el alcalde juarense neutralizó cualquier intento de la dirigencia local —encabezada por Brighite Granados— por imponer condiciones.

“Nosotros no le ponemos las reglas a Morena, Morena nos las pone a nosotros”, sentenció, delegando toda responsabilidad a la Presidenta Claudia Sheinbaum y a las instancias nacionales. Esta postura no es fortuita; es un blindaje estratégico contra el bloque local que le es adverso.

El punto de mayor tensión ocurrió al señalar la ausencia de la dirigente estatal, Brighite Granados de la Rosa, en la sesión del órgano que la nombró. Pérez Cuéllar no titubeó en calificar el hecho como una “descortesía política”, dejando entrever que la imparcialidad en la dirigencia estatal es, hoy por hoy, inexistente.

Ante los rumores de una posible comparecencia en el Congreso del Estado encabezada por el Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en su contra, el alcalde se mostró desafiante: “Nada más que les está dando frío… yo estoy listo”. Con esta frase, redujo los ataques de sus opositores a una muestra de “desesperación y odio enfermizo”, elevando el tono de la confrontación a un nivel personal.

Quizás la revelación más potente fue el reconocimiento de un bloque de hierro que trasciende las fronteras del estado, es ahí donde Pérez Cuéllar presumió la unión de tres fuerzas: su grupo político, el equipo de Coyoacán y la estructura de la Secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel.

Al elogiar los liderazgos de la delegada del Bienestar en Chihuahua, Mayra Chávez y el coordinador del Grupo Parlamentario del Morena en el Congreso del Estado, diputado Cuauhtémoc Estrada Sotelo, el alcalde no solo busca aliados, sino que se arropa en la estructura de los programas sociales y legislativo, ambos activos más valiosos de la Cuarta Transformación. Esta alianza estratégica se perfila como el contrapeso definitivo frente al grupo de la capital que impulsa otras figuras para la gubernatura.

Con la mira puesta en el 22 de junio, fecha tentativa para la convocatoria oficial, Pérez Cuéllar recordó que Chihuahua es una de las 17 entidades en disputa donde el género aún es una incógnita. Sin embargo, su actitud fue la de quien ya está en campaña: «Hay un gran ambiente, hay un optimismo», afirmó, restando importancia a las impugnaciones y centrándose en la movilización territorial que, según sus palabras, es lo que realmente definirá el futuro del estado.

Con la visita de Pérez Cuéllar a la capital no fue un acto de unidad, sino una exhibición de músculo. Al descalificar a la dirigencia local y presumir su conexión directa con los liderazgos más fuertes de la 4T a nivel nacional, el alcalde de Juárez ha dejado claro que el camino al 2027 pasará por la frontera, le guste o no a la cúpula estatal.