Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 22 de abril del 2026.- Mientras la Fiscalía General del Estado sostiene la narrativa de un encuentro accidental y un «aventón» por cortesía, una investigación del periodista Luis Chaparro, revelada en el espacio de Los Periodistas (SinEmbargo), arroja datos que apuntan a una operación encubierta de alto nivel. Según esta versión, los agentes estadounidenses fallecidos no eran instructores de drones, sino elementos activos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que operaban disfrazados con uniformes de la Agencia Estatal de Investigación (AEI).

« La versión oficial del fiscal César Jáuregui Moreno sitúa el encuentro en la comunidad de Polanco, a más de seis horas del operativo en El Pinal, asegurando que los estadounidenses simplemente solicitaron traslado para no perder un vuelo. Sin embargo, la investigación periodística sostiene lo contrario: los agentes habrían participado activamente durante dos días en el desmantelamiento del mega narcolaboratorio.

De acuerdo con Luis Chaparro, no eran dos, sino cuatro los agentes extranjeros presentes. Su papel habría sido determinante, utilizando tecnología avanzada e inteligencia para ubicar el laboratorio.

Uno de los puntos más críticos de la revelación es el presunto uso de uniformes oficiales de la Agencia Estatal de Investigación por parte de los agentes de la CIA. «No estaban identificándose como agentes extranjeros… estaban ocultos, haciéndolo por debajo de la mesa», señala la investigación.

Este detalle no solo explicaría por qué pasaron desapercibidos, sino que agrava la posible violación a la Ley de Seguridad Nacional. Fuentes diplomáticas habrían confirmado que estos elementos —asignados a la oficina de la CIA en Monterrey— no contaban con la autorización de la Federación para operar en territorio mexicano, coincidiendo con lo declarado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre la falta de conocimiento del Gobierno Federal.

La Fiscalía insiste en que se trataba de una labor de capacitación en el manejo de drones. No obstante, la investigación periodística desmiente este punto de forma tajante, asegurando que su presencia en la Sierra Tarahumara tenía fines operativos directos contra el crimen organizado, una línea que la soberanía nacional reserva exclusivamente a las fuerzas federales.

Este choque de versiones coloca a la administración de María Eugenia Campos en una posición vulnerable, donde la línea entre la «coordinación» y la «injerencia extranjera sin control» parece haberse desvanecido en las brechas de la Sierra Tarahumara.

Con información de Sin embargo, investigación del periodista Luis Chaparro.

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