Por: Sandra Dueñes Monárrez

Baborigame, Chih., a 14 de mayo del 2026.- En el papel, el derecho a la salud en México es universal pero en la realidad de la Sierra Tarahumara, es una condena de muerte. Mientras el Gobierno Federal y el Estado de Chihuahua se enfrascan en una disputa de jurisdicciones y trámites legales, la comunidad indígena de Baborigame enfrenta las consecuencias fatales de un «racismo institucional» que hoy se cobra la vida de los más inocentes.

El pasado 7 de mayo, en la localidad de El Pinabete, un bebé de apenas cuatro meses de edad falleció tras presentar tos y fiebre. No murió por una enfermedad incurable, sino por una omisión burocrática: en su comunidad no había medicinas. Su muerte es el rostro más amargo de un amparo interpuesto hace tres meses por la comunidad, el cual ha sido ignorado, aplazado y evadido por las instancias que, por ley, deberían protegerlos.

La tragedia de Baborigame ha desnudado una falla estructural en el sistema de salud mexicano. IMSS-Bienestar (Federación) y los Servicios Estatales de Salud (Chihuahua) se encuentran en un ciclo de negación mutua.

  • La postura Federal: Argumenta que la prestación gratuita de servicios para personas sin seguridad social en la zona es responsabilidad exclusiva del Estado de Chihuahua.
  • La postura Estatal: Alega que, al existir una Unidad Médica Rural a cargo del IMSS, la jurisdicción y competencia pertenecen enteramente a la Federación.

En medio de este vacío legal, los habitantes de Guadalupe y Calvo quedan en la indefensión total. Ninguna instancia admite responsabilidad; ambas se señalan con el dedo mientras los tiempos procesales del amparo son agotados deliberadamente para evitar notificaciones judiciales.

La contradicción financiera es escandalosa. El Gobierno de la República informó que, entre 2024 y 2025, transfirió al Estado de Chihuahua más de 3 mil 656 millones de pesos destinados específicamente a la salud. Sin embargo, en los caminos de tierra de Baborigame, esa inversión brilla por su ausencia. El flujo de recursos se pierde en los escritorios de la capital, lejos de las necesidades de las comunidades vulnerables que carecen de lo más elemental: material de curación, sueros y suplementos.

«Con cada negativa y omisión, vidas humanas se pierden», denunciaron activistas y habitantes de esa región intricada en el corazón de la Sierra Tarahumara. La situación ha escalado a tal grado de precariedad que la sociedad civil ha tenido que suplir las funciones básicas del Estado. Ante la parálisis gubernamental, la solidaridad ciudadana se ha convertido en la única farmacia disponible para la Sierra.

CÓMO AYUDAR: La organización Contec ha abierto un centro de acopio para recibir medicamentos, material de curación, sueros orales y vitaminas. Los donativos se reciben en Avenida 20 de Noviembre #3004-1, de lunes a viernes (9:00 a 15:00 hrs).