Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 6 de junio del 2026.- La senadora con licencia, Andrea Chávez Treviño, le respondió a la dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN), Daniela Álvarez Hernández, quien recientemente ironizó sobre el estado de gestación de la legisladora y su situación migratoria.

En una misiva, Chávez Treviño calificó como «profundamente hirientes» los comentarios de la dirigente panista, señalando que los mismos cruzaron la línea de la confrontación política al dirigirse hacia su hijo, Emiliano. La senadora sostuvo que las palabras de Álvarez Hernández, emitidas entre risas en una atención a medios, resultan «fuera de todo límite del debate político».

Aunque evitó replicar textualmente las ofensas, la legisladora morenista agradeció la «ola de indignación» que, según señaló, ha surgido de manera transversal en la sociedad chihuahuense, incluyendo a simpatizantes del propio PAN que han manifestado su desacuerdo con el tono de su presidenta estatal.

Más allá de la denuncia, Chávez Treviño se transformó su respuesta hacia la líder del PAN en un análisis crítico sobre la evolución del discurso panista apelando a la memoria histórica del partido, citando a figuras fundamentales del conservadurismo mexicano:

  • Evocación histórica: Recordó el pensamiento de Manuel Gómez Morín, quien consideraba a la familia como una institución «sagrada» y una extensión de la Patria.
  • El legado de Luis H. Álvarez: Citó al referente chihuahuense, enfatizando que la política debe hacerse por el «porvenir de los hijos de todas y todos», no solo de los propios.
  • La crítica contemporánea: Chávez planteó un cuestionamiento de fondo: ¿han olvidado los dirigentes panistas actuales los valores que dieron origen a su partido?

En ese sentido, Andrea Chávez Treviño reconoció las diferencias ideológicas entre su proyecto de izquierda, enfocado en el bienestar social y la igualdad, y los ideales conservadores de los fundadores del PAN. No obstante, subrayó que existe un terreno común en la defensa de la dignidad humana y el respeto a la familia.

Con este pronunciamiento, la senadora con licencia no solo busca desmarcarse de la agresividad política, sino que intenta capitalizar el descontento de un sector del panismo tradicional que, a su juicio, hoy se siente ajeno a la estrategia de «mezquindad» y ataques personales que caracteriza a la actual dirigencia estatal del blanquiazul.