Por: Redacción.

Ciudad de México., a 9 de julio de 2026.-  En vísperas del lanzamiento de su libro de memorias “Borderlands: My Fight for an Inclusive America”, el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha generado una nueva controversia al afirmar que, durante su gestión diplomática (2021-2025), no encontró evidencia que vinculara al expresidente Andrés Manuel López Obrador con grupos del narcotráfico.

En una entrevista concedida al periodista Jorge Ramos, el exdiplomático desestimó las acusaciones de la oposición política sobre presuntos pactos del exmandatario con líderes criminales. “Nunca tuve evidencia que López Obrador estuviera haciendo cosas de ese tipo”, declaró Salazar, añadiendo que, si bien reconoció la existencia de corrupción en diversos niveles de gobierno —citando como ejemplo el caso de Genaro García Luna—, tales señalamientos nunca fueron vinculados directamente a la figura del entonces presidente.

A pesar de la contundencia de sus declaraciones, el exembajador originario de Colorado no presentó pruebas documentales que respalden su testimonio. Esta omisión ha sido señalada como un punto crítico, ya que la ausencia de evidencia física o procesal pone en entredicho la validez de su aseveración ante una opinión pública habituada a la especulación política.

Además de sus declaraciones sobre el narcotráfico, Salazar revela en su obra que la relación con López Obrador se fracturó tras la detención de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024. Según el exembajador, el expresidente dejó de responder a sus mensajes al confirmarse la participación de autoridades estadounidenses en el operativo, lo que marcó un distanciamiento evidente en el tramo final de su administración.

El diplomático también abordó sus intentos de mediación en temas críticos para la agenda bilateral, como sus notas privadas enviadas al exmandatario con el objetivo de sugerir alternativas ante la entonces reforma judicial, una preocupación que, según Salazar, no fue atendida.

La publicación de estas memorias promete intensificar el debate político en México. Aunque hasta el momento López Obrador no ha emitido una postura oficial frente a las declaraciones del exembajador, la narrativa presentada por Salazar ya es objeto de análisis por parte de analistas y funcionarios, quienes observan en este relato una versión diplomática que podría incomodar a diversos sectores del espectro político mexicano.