Por: La Redacción.

Nueva York, EUA., a 22 de julio del 2026.-  La crisis global de la seguridad vial continúa cobrando un devastador costo humano. A pesar de que la mortalidad en las carreteras ha registrado una disminución del 21% desde 2011, los accidentes de tránsito continúan siendo la principal causa de fallecimiento entre niñas, niños y jóvenes de 5 a 29 años de edad, cobrando la vida de unas 3,178 personas cada día, lo que equivale a 132 decesos cada hora o más de dos vidas perdidas por minuto.

Ante este panorama alarmante, ministros, expertos y dirigentes de diversos países iniciaron una reunión de alto nivel en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York —convocada por la presidencia de la Asamblea General y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus— con el objetivo de acelerar las acciones del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030 y rescatar una meta internacional que hoy luce lejana: reducir a la mitad las muertes y lesiones por tránsito al finalizar la década.

De acuerdo con los registros de la OMS, durante el año 2025 un total de 1.16 millones de personas perdieron la vida en las carreteras del mundo, una cifra que evidencia la magnitud del problema en un contexto donde el parque vehicular global ha crecido en más de 1,000 millones de unidades en la última década.

Durante el encuentro internacional, Tedros Adhanom Ghebreyesus enfatizó que la mayoría de estas muertes son prevenibles y destacó que el cambio real es posible cuando los gobiernos deciden invertir en sistemas viales seguros. Sin embargo, los datos actuales demuestran que las políticas públicas vigentes siguen siendo insuficientes frente a la pérdida sistemática de vidas jóvenes.

Un informe presentado este año por la Secretaría General de las Naciones Unidas advierte que la seguridad vial no puede entenderse sin instituciones sólidas, objetivos medibles y planes a largo plazo respaldados tanto por gobiernos como por la sociedad civil. Entre las medidas prioritarias señaladas figuran el diseño de infraestructura vial más segura, el control estricto de la velocidad, la obligatoriedad en el uso del cinturón de seguridad y del casco, el fortalecimiento de los estándares vehiculares y una respuesta médica oportuna para la atención de las víctimas.

A nivel regional, la problemática mantiene su gravedad. En Estados Unidos, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) estimó que 36,640 personas murieron en accidentes de tránsito durante 2025, lo que representó una reducción del 6.7% en comparación con el año previo. No obstante, los grupos más vulnerables persisten en el riesgo: los conductores adolescentes de entre 16 y 19 años registran tasas de participación en choques fatales significativamente superiores a las de los adultos, consolidando los siniestros viales como una de las principales amenazas de muerte para la juventud norteamericana, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).