Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 11 de agosto del 2026.- Miguel Herrera acusó un arbitraje tendencioso contra la Liga MX y exigió modificar de raíz la logística de la Leagues Cup.

A Miguel Herrera, técnico del Atlante, no le calienta ni el sol. Y la bronca no es solo por el rosario de goles que el Real Salt Lake le propinó a sus Potros el pasado fin de semana, sino por los severos roces que tuvo con el cuerpo arbitral.

El estratega azulgrana se la pasó estallando contra la silbante central, Lizzet García, hasta que sus constantes reclamos provocaron que el cuarto árbitro, Daniel Quintero, terminara mandándolo a las regaderas antes de tiempo.

La expulsión del polémico entrenador podría haber pasado como una más en su bitácora. Sin embargo, el destino le tenía guardada una ironía: Herrera se enfrascó en un duelo de palabras directo con Quintero, quien, paradójicamente, fue su pupilo en los Tecos de la UAG y el jugador a quien el mismísimo “Piojo” debutó en la Liga MX.

De los abrazos en el nido zapopano, pasaron a los sombrerazos en las bancas.

Toda esta mezcla de factores desató un malestar monumental en el estratega mexicano. No es la primera vez que Herrera siembra discordia en torneos contra equipos norteamericanos, pero esta vez la frustración de la goleada terminó por desbordar el vaso.

«Los arbitrajes no han sido buenos, han sido tendenciosos. Siempre he dicho que se marca y se revisa en el VAR como se tiene que revisar», soltó sin cortapisas el timonel azulgrana, reviviendo el eterno fantasma de sus conflictos con los de negro a lo largo de su trayectoria como jugador y técnico.

Desde su óptica, los nazarenos de este torneo no miden con la misma vara a los clubes de la Liga MX en comparación con los de la MLS. Para Herrera, los equipos mexicanos siempre salen perdiendo, especialmente cuando se trata del VAR, dejando la impresión de que existe una orden directa para no utilizar la tecnología de apoyo.

La realidad es que al “Piojo” se le endureció el engrudo contra el Real Salt Lake. Aunque el Atlante aguantó 20 minutos metido en la pelea, terminaron vapuleados 4-0 por la escuadra local (con una actuación redonda de Rob Gray).

La desesperación orilló al estratega azteca a emprenderla contra la silbante Lizzet García con palabras bastante subidas de tono. El detonante de la furia mexicana provino de una falta que Herrera juraba que era a su favor; los silbantes vieron otra cosa, le dieron el balón a los norteamericanos y la banca de los Potros ardió en reclamos.

Miguel Herrera aclaró que su molestia con el arbitraje no nace del error humano, sino de la decisión de hacer a un lado las repeticiones de video. Para el director técnico, el VAR es el instrumento idóneo para darle certeza a lo que acontece en la cancha; el problema surge cuando se opta por ignorarlo, cerrando cualquier margen para la justicia deportiva.

Este desacuerdo tecnológico tiene antecedentes recientes. En un empate 1-1 frente al América, el Atlante vivió dos jugadas polémicas de expulsión: una tarjeta se modificó mediante la revisión en pantalla, pero la otra pasó inadvertida.

Tras aquel cotejo, Herrera señaló que el Atlante, en su calidad de equipo recién ascendido, suele “pagar derecho de piso” en el Máximo Circuito. Ahora, el timonel considera que esa misma situación se trasladó a la Leagues Cup, donde los clubes mexicanos resienten el impacto del desgaste por los traslados.

No obstante, Herrera también planteó alternativas para modificar el formato del certamen. Su propuesta central consiste en establecer sedes fijas por regiones para disminuir las largas distancias que recorren los clubes de la Liga MX en territorio estadounidense.

Localidades como Dallas, Houston o Miami podrían operar como centros de concentración para determinados grupos, permitiendo disputar varios encuentros con desplazamientos más cortos. Desde la perspectiva del entrenador, esta medida disminuiría la fatiga física, favorecería la recuperación de los jugadores y equilibraría la competencia frente a los equipos de la MLS.

«El torneo es bueno, la idea también, hay cosas buenas y cosas por mejorar», reconoció con un tono más mesurado. Su postura busca introducir mayor equidad en el desarrollo del torneo.

Mientras se mantiene la discusión sobre la organización de la competencia, los Potros de Hierro continúan con su proceso de adaptación tras su regreso a la máxima categoría, el cual ha sumado este reto en el ámbito internacional.