
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 19 de agosto del 2026.- Las autoridades sanitarias y de seguridad en Norteamérica han encendido las alarmas ante la expansión del isotonitazeno (conocido popularmente como ISO), un opioide sintético perteneciente a la familia de los nitazenos cuya potencia analgésica y letalidad superan de manera drástica a las del fentanilo.
Sintetizado originalmente en la década de 1950 como parte de la búsqueda de nuevos analgésicos, el compuesto no prosperó en el ámbito médico debido a sus graves efectos adversos y su extrema potencia. Sin embargo, en años recientes ha reaparecido en el mercado ilícito.
Las investigaciones apuntan a que el ISO puede ser hasta nueve veces más potente que el fentanilo, y que ciertas mezclas con otros compuestos químicos pueden multiplicar esa potencia hasta 20 veces en comparación con el propio fentanilo. El mayor riesgo para los consumidores radica en que suele aparecer mezclado con otras sustancias ilícitas sin que la persona tenga conocimiento de su presencia, lo que provoca cuadros severos de depresión respiratoria y un alto riesgo de sobredosis fulminante con cantidades mínimas.
De acuerdo con reportes recientes, el ISO ya ha sido detectado en más de una decena de estados de la unión americana, vinculándose con un millar de decesos en ese país. A esto se suman las advertencias de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la cual ha documentado decenas de análogos de nitazenos incautados en muestras toxicológicas a nivel global, evidenciando una transformación acelerada en el mercado internacional de opioides ilegales.
En este escenario, informes señalan la presunta vinculación de cárteles mexicanos —específicamente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa— en la producción y el tráfico de estas nuevas sustancias, operando incluso laboratorios clandestinos de síntesis fuera de las fronteras nacionales.
La irrupción de los nitazenos representa un desafío complejo y sin precedentes para las estrategias de salud pública y seguridad transnacional. Mientras los gobiernos continúan enfocando sus esfuerzos en el control del fentanilo, la rápida diversificación de drogas sintéticas más potentes y económicas de replicar demuestra la capacidad de adaptación de las redes criminales. Este fenómeno exige no solo un endurecimiento en la detección química y la vigilancia fronteriza, sino una respuesta sanitaria urgente que logre mitigar el impacto letal de estas sustancias en las calles.






