Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 11 de septiembre del 2026.- El panorama de la seguridad pública en el estado enfrenta un escrutinio ineludible tras la publicación de los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026. Los datos oficiales revelan un incremento significativo tanto en la victimización directa de los ciudadanos como en la presión que la delincuencia ejerce sobre los hogares chihuahuenses, evidenciando las grietas entre la estrategia institucional y la realidad cotidiana.

Los indicadores estadísticos muestran un aumento palpable en el volumen de delitos que golpean a la población del estado. Por un lado, la tasa de víctimas de delito experimentó un incremento estadísticamente significativo del 13.6 por ciento, al pasar de 20,601 personas afectadas por cada 100,000 habitantes en 2024 a 23,395 en 2025.

A la par, la tasa general de incidencia delictiva colocó a Chihuahua entre las entidades con mayor aceleración a nivel nacional —compartiendo este repunte junto con Hidalgo y la Ciudad de México—, al saltar de 27,140 a 37,106 delitos por cada 100,000 habitantes, lo que se traduce en un incremento anual drástico del 36.7 por ciento. Este aceleramiento dimensiona la saturación de los ilícitos que impactan directamente el patrimonio y la integridad de las familias.

Más allá de las carpetas de investigación y las cifras frías, el termómetro social de la ENVIPE 2026 expone el clima de vulnerabilidad que percibe la ciudadanía en su entorno más cercano. Entre febrero y abril de 2026, el 74.2 por ciento de la población de 18 años y más consideró que vivir en su estado era inseguro debido a la delincuencia.

Este porcentaje ubica a Chihuahua prácticamente en línea con el promedio nacional, el cual se situó en el 74.0 por ciento. Si bien la entidad se mantiene lejos de los niveles más críticos del país registrados en demarcaciones como el Estado de México (90.0%) o Morelos (88.7%), la distancia es abismal respecto a los índices de tranquilidad reportados en entidades del norte y sureste como Coahuila (27.8%) o Yucatán (35.5%).

Un reflejo directo de esta falta de confianza ciudadana en el espacio público se observa en las dinámicas de movilidad urbana y nocturna: de acuerdo con el ejercicio estadístico, en 2026 solo el 43.4 por ciento de los chihuahuenses afirmó sentirse seguro al caminar sin compañía por los alrededores de su vivienda durante la noche, una cifra que empata de manera exacta con la media nacional pero que desnuda las restricciones autoimpuestas por temor al delito.

Los resultados de la ENVIPE 2026 exigen una revisión profunda y sin autocomplacencias de las estrategias de prevención, proximidad policial y procuración de justicia en el territorio estatal.

El incremento superior al 36 por ciento en la incidencia delictiva y la persistencia de una percepción de inseguridad que abarca a casi tres cuartas partes de la población adulta subrayan la urgencia de traducir las mediciones técnicas en acciones operativas contundentes.

El gran desafío para las instituciones sigue siendo devolver la tranquilidad a las calles y reconstruir la confianza cimentada en resultados tangibles y no solo en apuestas tecnológicas.