
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 28 de septiembre del 2026.- A menos de que ocurra un imprevisto de última hora, este lunes 28 de septiembre la dirigencia nacional de Morena definirá al coordinador estatal en Chihuahua, marcando el cierre de su proceso para las 17 gubernaturas que estarán en juego en las elecciones del próximo 6 de junio de 2027.
La cúpula guinda, encabezada por Ariadna Montiel Reyes y Citlalli Hernández Mora, dará a conocer los nombramientos pendientes en una conferencia programada para las 9:30 horas en el World Trade Center de la Ciudad de México. Sin embargo, el caso de Chihuahua llega a este punto tras semanas de intensas tensiones y jaloneos que han puesto a prueba la cohesión interna del partido.
En su intento por arrebatarle el estado al PAN, Morena ha enfrentado un escenario de alta fricción local. La disputa abierta entre el bloque de la senadora Andrea Chávez Treviño—arropada por el influyente grupo “Tabasco”— y la estructura del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, respaldado desde el circuito político de “Coyoacán”, ha mantenido al partido al borde de la implosión en la entidad.
Esta lucha descarnada por el control de la candidatura ha evidenciado que los acuerdos cupulares y los intereses de los distintos liderazgos nacionales y regionales han pesado más que la construcción de un proyecto unificado de cara a la contienda electoral.
La disputa que este día define el rumbo político del movimiento en la entidad no es menor; refleja un choque frontal entre dos proyectos y estructuras completamente distintas al interior del partido
- El bloque pragmático («Grupo Juárez»): Encabezado por el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, este sector aglutina a liderazgos regionales, sectores empresariales y bases populares de la zona fronteriza. Proveniente de los cuadros externos y expanistas, su fuerza se sustenta en una sólida estructura territorial y en el respaldo estratégico de partidos aliados, como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que ha condicionado su alianza electoral local a su postulación.
- El bloque purista e institucional: Representado por la senadora con licencia Andrea Chávez Treviño, este sector se autodefine como parte del ala de los «puros» o fundadores. Con un enfoque de activismo de base y respaldada por liderazgos de la izquierda tradicional —como el exdelegado y ahora senador Juan Carlos Loera— y por el bloque nacional de la llamada «Cuarta Transformación», esta corriente encarna el relevo generacional y cuenta con el respaldo explícito de la cúpula central.
Esta colisión entre el pragmatismo municipalista de la frontera y el bloque institucional nacional representa la fractura interna más severa que ha enfrentado Morena en Chihuahua en su intento por arrebatarle el estado al PAN, evidenciando que los acuerdos cupulares chocan de frente con las ambiciones de los liderazgos locales.
A la par de las fracturas internas, el método de los «coordinadores estatales de la defensa de la transformación» —figura con la que Morena ha evitado nombrar formalmente a sus candidatos para librar los tiempos legales— continúa bajo el escrutinio público. Partidos de oposición como Movimiento Ciudadano ya han presentado quejas formales ante el Instituto Nacional Electoral (INE), argumentando que estas designaciones encubiertas son un acto anticipado de campaña que busca otorgar una ventaja indebida.
Sin embargo, con el anuncio programado para este día, Morena completará su cuadro rumbo a las urnas de junio próximo, dejando en manos del perfil ungido el reto titánico de limar asperezas, cicatrizar las profundas heridas de esta batalla interna y evitar que la fractura termine cobrándoles factura en las urnas.






