
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 5 de octubre del 2026.- A partir de 2027, el Autódromo Hermanos Rodríguez incorporará a su programa anual el campeonato de la Fórmula 2, la principal categoría de desarrollo de la Fórmula 1. El anuncio, realizado por el comité organizador del Gran Premio de la Ciudad de México y autoridades locales, suma un atractivo deportivo adicional a la cita automovilística, aunque también reabre el debate sobre el impacto real en el automovilismo nacional y la narrativa gubernamental en torno al turismo masivo.
Desde la perspectiva estrictamente deportiva, la llegada de la F2 representa un hito funcional para el automovilismo en el país. El serial ha sido el trampolín histórico para figuras de la máxima categoría como Lewis Hamilton, Charles Leclerc, Oscar Piastri y el propio Sergio ‘Checo’ Pérez. Actualmente, los pilotos mexicanos Rafael Villagómez y Noel León participan en la categoría, por lo que correr en suelo nacional les otorgará un escaparate directo ante la afición y patrocinadores locales.
“Se trata de un nuevo capítulo del Gran Premio (…) los jóvenes encuentran aquí una plataforma de preparación para la máxima categoría”, afirmó Federico González Compeán, director general del GP de México, al destacar la importancia de contar con referentes locales en las divisiones inferiores.
Durante el anuncio, la secretaria de Turismo de la capital, Alejandra Frausto, aprovechó para enmarcar el evento dentro de la agenda de grandes espectáculos de la ciudad, destacando que el sector turístico aporta más del 10 % del PIB local. La funcionaria vinculó el anuncio con el legado de eventos pasados, como la reciente Copa Mundial de Fútbol.
Sin embargo, analistas del sector señalan que, si bien la F1 y sus categorías de soporte generan una derrama económica considerable en hotelería de alto nivel y servicios de lujo, concentran sus beneficios en sectores específicos de la capital, contrastando con el discurso oficial que busca proyectar un impacto generalizado para toda la población.
Más allá del entusiasmo institucional, el verdadero reto para el automovilismo mexicano radicará en si la presencia de la F2 en el país detonará programas estructurados de apoyo financiero e infraestructura para jóvenes pilotos, o si se limitará a ser un espectáculo comercial de fin de semana. Acceder a las categorías de desarrollo en Europa sigue requiriendo presupuestos millonarios que pocos talentos nacionales logran consolidar sin patrocinio privado dominante, una brecha que la sola sede del evento no resuelve por sí misma.






