
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 6 de octubre del 2026.- A casi cuatro años de la firma de su acuerdo de separación en 2022, la cantante colombiana Shakira y el exfutbolista español Gerard Piqué volvieron a comparecer este martes ante la Ciudad de la Justicia de Barcelona. El proceso judicial iniciado por la intérprete busca modificar el régimen de visitas de sus hijos, Milan y Sasha —de 13 y 11 años—, poniendo sobre la mesa la viabilidad de los esquemas de convivencia transatlánticos conforme los menores avanzan en su desarrollo académico y social.
A través de un comunicado emitido por su equipo legal titulado “Shakira pide que el esfuerzo no sea solo de los niños”, la defensa de la artista enfatizó que la solicitud no pretende limitar los días ni el tiempo de convivencia entre Piqué y sus hijos. La petición formal busca reestructurar la logística de los viajes entre Miami —residencia de los menores desde abril de 2023— y Barcelona.
La propuesta presentada ante la magistrada plantea que, en los periodos vacacionales cortos o de pocos días, sea el exfutbolista quien se traslade a Estados Unidos. La postura de la cantante argumenta la necesidad de proteger el bienestar físico y emocional de los adolescentes, evitando el desgaste acumulado por los continuos vuelos transatlánticos de corta duración, el choque de horarios (jet lag) y las interrupciones en sus rutinas escolares y del entorno social que han construido en Norteamérica.
Por parte de la defensa de Gerard Piqué, el abogado Ramón Tamborero confirmó que ambas partes mantuvieron conversaciones e intentos de negociación previa con la mediación activa de la jueza y la fiscalía en un esfuerzo por alcanzar un acuerdo extrajudicial que evitara el desahogo de la audiencia, sin lograr concretar un consenso definitivo antes del inicio del procedimiento.
El convenio fijado a finales de 2022 contemplaba una distribución en la que el exjugador disponía de:
- Tres periodos vacacionales escolares al año (Acción de Gracias, Navidad y Semana Santa).
- Hasta diez días mensuales de convivencia.
- El 70% del tiempo correspondiente a las vacaciones de verano.
El caso reabre el debate jurídico sobre la flexibilidad de las medidas de custodia a medida que los hijos crecen. Mientras que en 2022 la prioridad se centró en facilitar el traslado de la residencia materna a Estados Unidos, el paso del tiempo y las exigencias de la etapa adolescente de los menores han dejado al descubierto las fisuras de un modelo de traslados constantes de larga distancia.
El tribunal catalán deberá ponderar si prevalece la estricta aplicación del acuerdo original o si las consideraciones sobre el desempeño escolar, la salud física y el interés superior de los menores justifican la modificación de las cargas logísticas a favor de la estabilidad de Milan y Sasha en su lugar de residencia habitual.






