
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 8 de diciembre del 2025.- En una reciente comunicación, un grupo de relatores de las Naciones Unidas ha expresado su seria preocupación al gobierno de Claudia Sheinbaum por el desarrollo de seis megaproyectos de gas licuado en el Golfo de California. Estos proyectos, impulsados por los gobiernos de la Cuarta Transformación, han sido señalados por poner en peligro la vida de millones de personas y especies en una región declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Los megaproyectos en cuestión están situados en una zona conocida como el «Acuario del mundo», por su rica biodiversidad marina. La preocupación de la ONU se centra en los riesgos que estas iniciativas representan para el medio ambiente y los derechos humanos, especialmente en áreas protegidas y territorios ancestrales de pueblos indígenas. Estos proyectos están en manos de empresas internacionales de México, Estados Unidos y Singapur, como México Pacific Limited y Sempra Infrastructure.
Los relatores de la ONU han subrayado el impacto negativo de la explotación de combustibles fósiles, como el Gas Natural Licuado (GNL), que contribuyen al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación ambiental. Según los expertos, la industria del GNL es responsable de emitir aproximadamente 2.3 gigatoneladas de CO2 al año a nivel mundial.
Los datos presentados en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de proyectos como Vista Pacífico indican emisiones significativas de CO2 y metano, un gas de efecto invernadero con una contribución al calentamiento global 80 veces superior al CO2. Estas emisiones podrían comprometer los compromisos de México en el Acuerdo de París para la reducción de gases de efecto invernadero.
Además de los impactos ambientales, los proyectos afectan áreas habitadas por 11 millones de personas, muchas de las cuales dependen de la pesca y el turismo. La falta de información pública sobre la localización exacta de las infraestructuras limita el derecho de las comunidades a participar en decisiones que afectan sus territorios.
El gobierno de México, en respuesta a las inquietudes de la ONU, ha destacado que solo algunos proyectos han completado los trámites necesarios para su consolidación. Además, asegura que los procedimientos se realizan de acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental y los compromisos del Acuerdo de París.
México ha indicado que está coordinando consultas a pueblos indígenas, aunque varios proyectos fueron descartados de este proceso al considerar que no afectan a poblaciones indígenas. Sin embargo, el Gasoducto Corredor Norte está en proceso de consulta con 33 comunidades indígenas en Sinaloa.
Los relatores de la ONU instan al gobierno de Sheinbaum a garantizar el derecho a un medio ambiente sano y a proporcionar información completa a las comunidades antes de tomar decisiones. La comunicación subraya la necesidad de una investigación independiente sobre los efectos de los megaproyectos en la salud, la pesca, el turismo y la vida cotidiana de las familias en el Golfo de California.






