A pesar de los ataques diarios desde la tribuna de Palacio Nacional, AMLO asegura que en su gobierno “no hay persecución a nadie”.
A pesar de los ataques diarios desde la tribuna de Palacio Nacional, AMLO asegura que en su gobierno “no hay persecución a nadie”.

El gobierno de México publicará las grabaciones que servicios de inteligencia de Estados Unidos entregaron a AMLO sobre Ayotzinapa.

AMLO reconoció que, respecto de Ayotzinapa, hubo un “pacto de silencio”, pero no quedó claro si él quebrará ese pacto y, sobre todo, qué medidas tomará para quebrarlo.

La conferencia de prensa de este martes 26 de septiembre del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, profundizó el conflicto en su relación con las autoridades electorales y judiciales del país.

Hubo tiempo para información, pero el grueso de las casi tres horas del encuentro en Palacio Nacional se ocupó de la querella pública con esos dos poderes.

En lo que hace a la información, dio cuenta de la liberación de la presidente municipal de Cotija, Michoacán, Yolanda Sánchez. En temas del sector salud recordó que se ha basificado a 30 mil empleados del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ISSSTE, así como a diez mil del Mexicano del Seguro Social.

También dijo que se harán públicas las grabaciones que los servicios de inteligencia del gobierno de Estados Unidos entregaron sobre la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero. Cuando faltaban quince minutos para las diez de la mañana AMLO dijo que “lo que tenemos, no podemos ni debemos ocultar”.

Y, aunque no fue preciso respecto de la ubicación específica, unos minutos antes había dicho que “estarán disponibles en la página del Gobierno” las grabaciones que Washington entregó a México y que contienen información vinculada directa o indirectamente con el caso Ayotzinapa.

En ese sentido, dio lectura a porciones de una carta que escribió a los padres de familia de las víctimas y, aunque aceptó que “se cometió un error de ocultar la verdad, de desaparecer pruebas, así como de implantar un ‘pacto de silencio’”, no fue claro sobre si habrá alguna medida que efectivamente rompa con ese pacto de silencio que él mismo reconoció que existe respecto de los hechos de Ayotzinapa.

El conflicto

En donde no hay dudas sobre la profundidad del conflicto que existe es en términos de las relaciones entre la presidencia de la República y las autoridades electorales, por una parte, y las autoridades del Poder Judicial de la Federación, por la otra.

Respecto de las autoridades electorales volvió a cargar contra ellas por obligarle a poner una advertencia acerca de los propósitos de las conferencias de prensa. Insistió en defender lo que él considera que es su derecho de apostillar esa advertencia con algo que él llama una “postdata”.

Como se dio cuenta el viernes de la semana pasada en estos espacios, la así llamada “postdata” lejos de abstenerse de hacer propaganda por el Movimiento de Regeneración Nacional y los candidatos que habrá de presentar en las elecciones generales de 2024, implica hacer un llamado a votar por ese partido.

Justificó la así llamada “postdata” al considerar que lo que dice en ella “es real”, sin advertir que contraviene lo que las autoridades legislativas del país han plasmado en las leyes, que impiden y castigan a las autoridades que hagan propaganda por sus partidos.

De manera similar, en lo que hace al Poder Judicial de la Federación, López Obrador habló de “una actitud de venganza”, por haber autorizado a que se hiciera público el patrimonio de los altos mandos del Ejército involucrados en la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.

El presidente aceptó que se dé a conocer cuáles son “los bienes de los constructores del aeropuerto, que pertenece al grupo de ingenieros militares” pero acotó de inmediato calificando al Poder Judicial de la Federación como “los más tenaces violadores de la Constitución y de las leyes”.

Desde ahí se instaló una vez más en el relato de la Cuarta Transformación como víctima de una conspiración e ironizó diciendo que aceptarían cumplir para “no hacer ningún motivo, no testerearlos, para nada; no tocarlos, ni con el pétalo de una rosa”.

(Testerear, por cierto, es un arcaísmo del español de México, que se refiere a “rozar con la mano o con el cuerpo”).

Por ahí de las 8:20 de la mañana, López Obrador dijo que los jueces, magistrados y ministros “están muy molestos porque planteamos la posibilidad de renovar el Poder Judicial; la otra parte es que son como una burocracia dorada, que viven con lujos y privilegios”.

López Obrador volvió a reprochar al Poder Judicial que los sueldos de los ministros de la Corte sólo estén por debajo de los sueldos de los periodistas reconocidos, que según el presidente ganan hasta un millón de pesos al mes.

Paradójicamente, la conferencia de prensa rozaba su tercera hora de duración mientras el presidente presumía que en su gobierno “no hay persecución a nadie”.

En los últimos cinco minutos de la conferencia, el presidente dijo que la Guardia Nacional ya está en la frontera de México con Guatemala para “restablecer la vigilancia”, aunque no hubo más detalles del alcance de este operativo.

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