BARCELONA — El Barcelona renacido de las cenizas de Lisboa se despedirá este domingo del Camp Nou con una sensación de tristeza inimaginable hace apenas un mes. Pero más aún hace ocho.

La temporada que empezó con el envío de un burofax de Lionel Messi a las oficinas del club y una expulsión por teléfono a Luis Suarez echará el cierre con un un título de Copa en las vitrinas, un equipo capaz de sobrevivir a sus peores momentos para reengancharse a la pelea por la Liga y, también, la constatación de un futuro ilusionante personalizado en los Pedri, Ronald Araújo, Ilaix Moriba u Óscar Mingueza, que sumados al lesionado Ansu Fati, Frenkie de Jong o Sergiño Dest deben perfilar una suerte de nueva columna vertebral en azulgrana.

Nadie habría dicho el último mes de septiembre que el Barça estaría, golpeado aún por la pandemia, en la situación actual, ya fuera deportiva o institucionalmente. El famoso escándalo del Barçagate que nació en marzo de 2020 desembocó en la huida de Bartomeu y la convoctoria de elecciones… Pero no influyó en la montaña rusa de juego, resultados y sensaciones que el equipo de Ronald Koeman ofrecía y repetía semanalmente, para llegar al mes de enero sin nada que decir en la Liga, derrotado en la Supercopa y sobreviviendo en el alambre en la Copa del Rey. Eso en puertas del descalabro de la Champions…

Pero el Barça que conquistó de forma brillante la Copa, remontó de manera soberbia en la Liga con una racha de 19 partidos sin perder (16 victorias y 3 empates), aprovechó la irregularidad del Real Madrid, el desplome del Atlético de Madrid y, como quien no quiere, comenzó el mes de abril olvidando el KO ante el Paris Saint-Germain y soñando despierto por convertir una temporada de transición en un doblete histórico.

LA CAÍDA
Pero ese equipo revivido fue a caer en el momento más ilusionante. Perdió su primera oportunidad en el Clásico de Valdebebas y de inmediato fue descolocado por el Granada en el Camp Nou. Y de ahí… a la depresión. Desde su partido frente al Real Madrid y hasta su empate frente al Levante el Barça sumó solo 11 de los 21 puntos en disputa y de manera incomprensible dejó escapar una Liga que llegó a tener en sus manos.

Y que provoca que llegue a mitad del mes de mayo, con solo dos jornadas para acabar el campeonato, agarrado a un milagro imposible. Por más que derrote al Celta Vigo en este último partido como local, una victoria del Atlético en el Wanda Metropolitano frente a Osasuna habrá cerrado definitivamente sus remotas opciones de consumar ese milagro que tan cercano contempló hace un mes.

De esta manera el Barcelona de Koeman mira más al futuro que al presente. Centrado en acabar de la mejor manera posible pero pendiente de plantear la nueva temporada. Con una colección de futbolistas señalados a los que se busca salida y sopesando cómo reforzar la plantilla.

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