
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 28 de septiembre del 2026.- A sus 80 años y en el marco de la presentación de sus nuevas memorias tituladas The Steps, el icónico actor Sylvester Stallone abrió por primera vez el debate sobre el costo físico y emocional que significó construir los personajes que marcaron la historia del cine de acción. En una reveladora entrevista publicada por The New York Times, el protagonista de Rocky confesó que durante la preparación para la tercera entrega de la saga cinematográfica enfrentó un cuadro de bulimia, redujo su grasa corporal a un extremo 2.6% y recurrió al uso de esteroides.
Lejos de los reflectores y la imagen idealizada del héroe de pantalla, el actor relató que la exigencia por transformar al boxeador en un atleta sumamente definido, rápido y agresivo se convirtió en una fijación peligrosa.
“Se convirtió en una obsesión. Muy grave. Llegó al punto en que me volví bulímico”, reconoció el intérprete al hablar públicamente por primera vez de este trastorno alimentario.
Para alcanzar el nivel físico requerido en la cinta estrenada en 1982, Stallone mantuvo regímenes alimentarios sumamente restrictivos basados en porciones mínimas —como el consumo prolongado de atún—, lo que le provocó severos estragos en la salud, incluyendo problemas de memoria y una fatiga cognitiva extrema derivada de la falta de nutrientes y calorías.
A la par de las dietas restrictivas y el entrenamiento de alta intensidad, el actor admitió de manera abierta que utilizó esteroides anabólicos durante aquel periodo, siguiendo ciclos rigurosos de seis semanas de consumo por seis de descanso, al percatarse de que los niveles de definición que buscaba eran biológicamente insostenibles solo con ejercicio.
Stallone explicó que, con el paso de los años y personajes como Rambo, comenzó a concebir su cuerpo como una «armadura» protectora diseñada para asemejarse a la agilidad de un felino. Sin embargo, este desgaste pasó factura con los años: el actor ha acumulado nueve cirugías de espalda, dos intervenciones en los hombros y tres fusiones cervicales.
El punto de inflexión en su relación con el culto al cuerpo llegó en 1997 con el rodaje de Cop Land, filme para el cual tuvo que subir de peso radicalmente y encarnar a un personaje vulnerable, el sheriff Freddy Heflin. Dicho rol, según relató, le permitió liberarse parcialmente de la presión de encarnar perpetuamente al héroe musculoso.
Hoy en día, a sus 80 años, Stallone mantiene una rutina de entrenamiento moderada y asegura que, de poder regresar el tiempo, priorizaría el cuidado de su salud física frente a las exigencias estéticas y la realización personal de escenas de alto riesgo que hoy le cobran una pesada factura médica.






