Por: Sandra Dueñas Monárrez.

Hidalgo del Parral, Chih., a 4 de agosto del 2026.- Durante una gira de trabajo por la región sur del estado para la entrega de equipamiento, uniformes y unidades al personal de seguridad en el Subcentro Centinela, la gobernadora María Eugenia Campos Galván aprovechó los micrófonos para escalar su confrontación política con el Gobierno Federal, al que volvió a calificar como «el gobierno de la muerte».

La mandataria estatal arremetió contra la estrategia de seguridad federal y la relación con el crimen organizado, a la par que presumía las acciones de su administración en los municipios de Balleza, Satevó, Huejotitán, Santa Bárbara, Parral y Guadalupe y Calvo. Al respecto, destacó la entrega de herramientas para las corporaciones policiales al señalar:

«Este es un mensaje muy importante para todos los chihuahuenses y es un mensaje, creo, también para el ámbito nacional, que tenemos ya un par de semanas que el secretario de seguridad pública ha estado entregando estos… pues estas herramientas para los policías municipales y estatales en el estado de Chihuahua. Y esto habla de nuestra lucha constante contra el flagelo hoy del combate al crimen organizado, que si bien no le corresponde al Estado, bueno, no podemos quedarnos cruzados de brazos y estamos haciendo este gran esfuerzo que se note que en los hechos, no en los dichos, le estamos cumpliendo a los chihuahuenses y a nuestra corporación policial».

Asimismo, la gobernadora profundizó en sus descalificaciones hacia la administración federal argumentando omisiones en temas de salud y seguridad:

«El gobierno de la muerte, que deja que las madres buscadoras sigan buscando a sus hijos y no se les atiende ni siquiera en Palacio Nacional; el gobierno de la muerte, que deja que los niños y deja que las personas en general que desgraciadamente tienen algún tipo de cáncer se les haya eliminado este apoyo para tener medicamentos oncológicos… Ese es el gobierno de la muerte, el gobierno de la muerte que tiene una clara… una clara alianza con el crimen organizado y que se protegen uno a otro, se protegen de manera tal que el Gobierno Federal le pide al narcotráfico que le ayude y lo cuide para ganar elecciones en diversas regiones del país, por supuesto aquí en el estado de Chihuahua, a cambio el Gobierno Federal pues protege a lo que sucede en materia de delincuencia y nos deja operar a plena luz».

Sin embargo, el contraste de la realidad en el estado frente al  lugar nacional en el que se encuentra Chihuahua en homicidios es innegable: es decir que, mientras la gobernadora panista presume una reducción del 20% en muertes violentas, como parte de la estrategia para “no quedarse de brazos cruzados”, la administración estatal enfrenta el cuestionamiento central: a pesar de que se argumenta una ligera baja, el estado sigue concentrando el 7.8% de la violencia del país, ubicándose en el  lugar en volumen absoluto a nivel nacional.

¿Por qué se percibe que no baja en Chihuahua?

La reducción nacional es tan pronunciada —con estados como San Luis Potosí o Zacatecas bajando más del 60% y 80%— que el lento descenso de Chihuahua (20.9%) parece menor frente a las disminuciones superiores al 50% vistas en otras regiones.

En meses específicos como abril o julio de 2026, brotes de violencia delictiva local posicionaron a Chihuahua temporalmente en el primer lugar mensual de asesinatos, lo que obscurece la tendencia anual.

Es importante precisar que la violencia se mantiene sumamente concentrada en municipios clave como Ciudad Juárez y la capital, que persisten dentro de la lista de los diez municipios más peligrosos de México.

Este escenario de inseguridad se agrava ante los cuestionamientos hacia la propia mandataria estatal, de quien se señala que falta al 70% de las reuniones de la mesa de seguridad.