
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad Juárez, Chih., a 1 de octubre del 2026.- El cruce de aguas internacionales y los intensos escurrimientos registrados en el sur de Nuevo México volvieron a poner a prueba la infraestructura hídrica y la capacidad de respuesta institucional en Ciudad Juárez. La tarde y noche de este miércoles 30 de septiembre, la Dirección General de Protección Civil y la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) implementaron un despliegue de emergencia tras el incremento súbito en el cauce del río Bravo, el cual alcanzó los 130 metros cúbicos por segundo y superó los límites de contención en tramos críticos del bulevar Bernardo Norzagaray.
El fenómeno tuvo su origen en las precipitaciones extraordinarias acumuladas en el condado de Doña Ana, Hatch y la Sierra de Socorro, en Nuevo México, donde se registraron entre 70 y 80 milímetros de lluvia. Estos aportes pluviales colapsaron los cauces tributarios que alimentan el sistema del río Bravo, obligando a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) a emitir avisos preventivos ante el volumen masivo de agua que comenzó a descender hacia la zona fronteriza.
Alrededor de las 16:00 horas, un reporte ciudadano recibido a través del número de emergencia 911 desde el Parque de las Tortugas encendió las alertas locales. La corriente, que incrementaba de manera paulatina, obligó al personal de Bomberos y Protección Civil a realizar supervisiones en el sector conocido como las 13 compuertas. Los pronósticos técnicos advirtieron que el pico máximo de la crecida se registraría entre las 22:00 horas y la medianoche, situación que efectivamente se tradujo en el desbordamiento parcial y la invasión de agua en el carril norte de la vialidad Norzagaray.
Ante la amenaza latente de que el flujo hídrico ingresara de manera masiva a los asentamientos humanos, la JMAS —en coordinación con la CILA y Protección Civil— ejecutó un operativo nocturno de contención con maquinaria pesada. Las acciones se centraron en bloquear los sifones de desfogue y colocar tapones provisionales en rejillas y descargas pluviales para evitar el efecto de retorno, un riesgo latente donde el agua del río ingresa en sentido contrario hacia las colonias aledañas.
Hasta las 20:30 horas, cuadrillas operativas utilizaron excavadoras y retroexcavadoras para instalar cuatro tapones principales en las inmediaciones de la calle Nadadores y la franja Sara Lugo, específicamente en las vialidades Villa Ocampo, Guasave, Zapotlán y Bellavista. Paralelamente, personal operativo laboró en el llenado y colocación de costalera sobre la avenida Heroico Colegio Militar y la avenida Del Charro para reforzar los puntos vulnerables.
Si bien las autoridades municipales —con el respaldo de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y la Dirección de Seguridad Vial— mantuvieron vigilancia permanente y restringieron el paso vehicular en las zonas afectadas, la contingencia dejó en evidencia la fragilidad de las zonas habitacionales construidas en las inmediaciones del vaso del río.
El titular de Protección Civil, Sergio Rodríguez, advirtió que la humedad acumulada reblandeció los terrenos circundantes, incrementando el peligro de deslaves y caídas para quienes se acercaran a las orillas. Asimismo, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para evitar conductas de riesgo —como acudir por curiosidad o detenerse a observar la corriente en plena vía pública—, un factor que no solo entorpece las labores de los cuerpos de rescate, sino que pone en franca vulnerabilidad la integridad de las familias juarenses ante fenómenos naturales de esta magnitud.






