
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 19 de febrero del 2026.- En lo que se perfila como uno de los mayores retrocesos democráticos en la historia reciente de Chihuahua, la bancada del PAN en el Congreso del Estado ha decidido «recular». Tras años de simular un apoyo a la participación ciudadana, hoy buscan eliminar la elección directa de regidores, una reforma que obligaría a los políticos a salir de su zona de confort y ganarse el voto calle por calle.
El coordinador de la bancada de Morena, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, no se guardó nada y lanzó un cuestionamiento que retumba en los pasillos del Legislativo: “¿Le tienen miedo a que la gente decida?”.
La bandera que hoy ondea el PAN, a través de su coordinador Alfredo Chávez, es la de la «austeridad». Aseguran que permitir que los chihuahuenses elijan a sus regidores por demarcaciones territoriales costaría 20 millones de pesos cada tres años. Un gasto que califican de «excesivo».
Sin embargo, Estrada Sotelo les refrescó la memoria con cifras que rayan en el insulto para el ciudadano común. Entre 2018 y 2025, la partidocracia en Chihuahua ha succionado del presupuesto estatal la estratosférica cantidad de 1,523 millones de pesos.
Cuauhtémoc Estrada desenmascara la jugada del blanquiazul: pretenden ahorrar 20 mdp eliminando el voto ciudadano, mientras se han servido con la cuchara grande de un botín de 1,500 mdp en prerrogativas.
- PAN: 492 millones (Casi medio mil millones de pesos).
- Morena: 434 millones.
- PRI: 265 millones.
- Movimiento Ciudadano: 169 millones.
“¿De verdad 20 millones para que la gente elija es caro, pero mil 523 millones para los partidos no lo es?”, fustigó Estrada. La crítica es feroz y lógica: si al PAN le preocupa tanto el dinero público, ¿por qué no proponen reducir a la mitad el financiamiento a los partidos en lugar de amputarle derechos al electorado?
Actualmente, el regidor es un «fantasma» que llega al poder colgado de la figura del alcalde. Nadie los conoce, nadie vota por ellos y, por lo tanto, nadie les puede exigir cuentas. La reforma que el PAN hoy intenta sepultar buscaba precisamente lo contrario: que cada colonia supiera quién es su representante y que este tuviera que dar la cara ante sus vecinos, no ante su jefe de partido.
Para Cuauhtémoc Estrada, este movimiento del blanquiazul es una traición a las actas legislativas que ellos mismos firmaron y un desprecio a las organizaciones civiles que, desde 2017, han impulsado este modelo de transparencia.
El mensaje de Morena fue una declaratoria de guerra política: no permitirán que una mayoría «de dedazo» cancele un derecho ganado. Estrada adelantó que llevarán la batalla hasta las últimas consecuencias, incluyendo el referéndum.
La pregunta queda en el aire para los ciudadanos de Chihuahua: ¿Queremos regidores que le deban el puesto a su partido o representantes que le deban el puesto a la gente?






