
Por: Redacción.
Guachochi, Chih., a 19 de abril del 2026. – Lo que las autoridades hallaron en los límites de Guachochi y Morelos no eran simples «cocinas» de droga; era un auténtico imperio de producción química operando con total impunidad en el corazón de la Sierra Tarahumara. Con más de 100 cilindros de gas, 15 hornos industriales y toneladas de precursores, estos complejos tenían la capacidad de inundar el mercado con metanfetaminas en cuestión de días.

Por lo que su desmantelamiento es un “golpe” estratégico a las finanzas del grupo del crimen organizado por parte de elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) quienes localizaron y desmantelaron dos gigantescos laboratorios destinados a la fabricación de drogas sintéticas, presuntamente metanfetaminas.
El hallazgo se realizó tras un operativo conjunto en una zona de difícil acceso, ubicada a nueve horas de distancia de la ciudad de Chihuahua, en el límite territorial de los municipios de Guachochi y Morelos, una región utilizada históricamente por grupos delictivos debido a su geografía accidentada.
Lo que las autoridades encontraron no eran cocinas improvisadas, sino centros de producción con capacidades industriales. El primer complejo, con una extensión de 850 metros cuadrados, estaba dividido estratégicamente en cinco áreas operativas.
En el sitio se aseguraron:
- Más de 100 cilindros de gas y 15 hornos industriales interconectados por complejos sistemas de mangueras.
- 36 contenedores de mil litros de capacidad y calderas de alto rendimiento.
- Grandes cargamentos de precursores químicos, incluyendo acetona y costales con materiales químicos de la marca “Tquisa” y otros sin leyenda.
Además de la zona de producción, los agentes localizaron un segundo campamento de aproximadamente 40 metros cuadrados que servía como centro de abastecimiento. En este punto se encontraron condensadores, calderas y un campamento con víveres, lo que confirma que personas pernoctaban y operaban en el sitio durante largas jornadas para mantener la producción activa.

El decomiso de estos laboratorios representa un revés significativo para las estructuras criminales del cartel que opera en la Sierra Tarahumara. La cantidad de tambos, precursores y hornos sugiere que estos puntos tenían la capacidad de generar cientos de kilos de droga sintética por semana, destinada probablemente al mercado internacional.
Hasta el momento, las autoridades mantienen el resguardo de la zona para continuar con las investigaciones y determinar la pertenencia de estos laboratorios a alguna de las organizaciones que se disputan el control del «Triángulo Dorado».






