
Por La Redacción
Buenos Aires., a 9 de mayo del 2026.- El juicio que busca esclarecer las causas de la muerte de Diego Armando Maradona ha dado un giro estremecedor. Durante la cuarta semana de audiencias por el cargo de «homicidio con dolo eventual», testimonios forenses clave han desmantelado la narrativa de una muerte súbita, sugiriendo en su lugar un proceso de deterioro físico que duró al menos 12 horas sin que el equipo médico a cargo interviniera de manera efectiva.
El médico forense Carlos Casinelli, quien examinó el cuerpo del astro argentino tanto en su lecho de muerte como en la mesa de autopsias, fue categórico ante el tribunal. Según Casinelli, el hallazgo de edema cerebral, coágulos cardíacos y derrame pleural no dejan lugar a dudas: Maradona no murió de un infarto repentino.
«Son signos de una agonía prolongada, no repentina», declaró el perito. Al ser cuestionado sobre la duración de este proceso, Casinelli estimó un periodo crítico de medio día en el que el cuerpo de Maradona luchó contra la hipoxia y el edema generalizado bajo la supuesta supervisión de siete profesionales de la salud.
El tiempo de agonía se ha convertido en el eje central del debate jurídico. Para los siete imputados —que incluyen a un neurocirujano, una psiquiatra, un psicólogo y personal de enfermería—, demostrar que la muerte fue instantánea es su única vía de escape ante la acusación de dolo. Sin embargo, las declaraciones de Casinelli se suman a las de Federico Corasaniti, otro perito que ya había señalado anomalías en el corazón del exfutbolista que apuntaban a una falla sistémica lenta.
Lo que se vendió como una recuperación rutinaria tras una operación de hematoma subdural en noviembre de 2020, terminó en una crisis cardiorrespiratoria en una residencia privada que, según los testimonios, carecía de los elementos mínimos para atender a un paciente de su complejidad.
El juicio, que ha captado la atención mundial, pone en tela de juicio no solo la ética de los profesionales involucrados, sino la gestión de la salud de una de las figuras más icónicas del siglo XX, quien, según la ciencia forense, pasó sus últimas doce horas de vida en un aislamiento médico injustificable.






