
Por: La Redacción.
Madrid, España., a 23 de julio del 2026.- A casi un mes del movimiento telúrico que devastó parte del norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el Banco Mundial estimó que los daños materiales directos ascienden a 19 mil 600 millones de dólares, advirtiendo que, bajo el ritmo actual de inversión, el proceso de reconstrucción se prolongará incompleto por al menos una década, rebasando el año 2036.
De acuerdo con la evaluación preliminar Grade (Estimación Rápida Global de Daños) difundida por el organismo financiero, el impacto estructural se concentra principalmente en el sector habitacional e infraestructura pública crítica.
El desglose técnico presentado por el Banco Mundial detalla que la destrucción se distribuye de la siguiente manera:
- 47% de los daños se registraron en edificios residenciales.
- 27% corresponde a daños en infraestructura básica.
- 26% afectó a edificaciones de carácter no residencial.
Geográficamente, el Estado de La Guaira y el Distrito Capital concentraron aproximadamente la mitad de los desperfectos totales, evidenciando la vulnerabilidad urbana ante fenómenos sísmicos de gran magnitud en las zonas más pobladas del país.
El organismo advirtió que los niveles actuales de inversión pública y privada son insuficientes, lo que obligará a financiar la emergencia mediante la reasignación de recursos ya existentes. Esta limitación presupuestal provocará «consecuencias negativas duraderas» para la actividad económica nacional.
No obstante, el Banco Mundial señaló que un incremento sustancial en el dinamismo inversor, tanto del sector público como del privado, podría mitigar el impacto social y acelerar la recuperación.
Ante este panorama, Susana Cordeiro, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, subrayó la magnitud del desafío:
«Los terremotos han trastocado la vida de las personas, dañado infraestructura crítica y creado nuevos desafíos para la recuperación de Venezuela», puntualizó, reiterando el compromiso del organismo de dotar de una base objetiva para la planificación gubernamental.
Actualmente, el Banco Mundial colabora de manera conjunta con la administración de Delcy Rodríguez, aliados internacionales, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para estructurar una estrategia técnica y financiera que permita hacer frente a una de las peores crisis humanitarias y de infraestructura de los últimos años en la región.






