
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 4 de junio del 2026.- En un nuevo episodio de la escalada de tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este jueves un paquete de sanciones financieras contra el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, varios de sus familiares directos y figuras clave vinculadas al legado de Raúl Castro.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) integró a su lista negra a Lis Cuesta Peraza, esposa del mandatario, y a su hijastro, Manuel Anido Cuesta, residente en Madrid. Asimismo, la medida alcanza a Alejandro Castro Espín, hijo del exmandatario Raúl Castro, y a Raúl Alejandro Castro Calis, nieto del mismo.
Además de los individuos, el gobierno de Donald Trump extendió las sanciones a entidades estratégicas del Estado cubano, entre las que destacan:
- El Ministerio de las Fuerzas Armadas.
- Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
- El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la minera La Victoria y la agencia de viajes Amistur.
Las sanciones implican el bloqueo de activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición absoluta de realizar transacciones financieras o comerciales con los designados.
Esta determinación forma parte de una estrategia de presión intensificada por Washington, que busca forzar una transición política y económica en la isla. La coyuntura está marcada por factores de alta complejidad:
- La crisis económica en la isla, agravada por un bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela a principios de año.
- El reciente proceso judicial iniciado en Estados Unidos contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas en 1996, un caso que ha tensado aún más la relación bilateral.
- La escalada en la retórica de la administración Trump, que ha advertido sobre la posibilidad de «tomar el control» de la isla, ante lo cual el gobierno cubano ha denunciado la preparación de una agresión militar extranjera.
A pesar de estas medidas punitivas, han trascendido negociaciones discretas entre ambos gobiernos, en las que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, ha actuado como interlocutor. Por su parte, las autoridades cubanas mantienen su postura de rechazo a la injerencia estadounidense, insistiendo en que cualquier reforma interna es competencia exclusiva de la soberanía popular.






