Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 18 de octubre del 2026.- El organismo rector del futbol mundial propone un fondo histórico de 6 mil 350 millones de dólares para el periodo 2027-2030, elevando a 25 millones la asignación por asociación nacional.

La jugada financiera ocurre en plena tensión política y electoral, mientras la UEFA prepara una denuncia penal en Suiza contra Gianni Infantino y busca un candidato para desbancarlo de la presidencia.

En un movimiento que combina la expansión económica con una clara estrategia de blindaje político, la FIFA anunció que propondrá a sus miembros un fondo de 6 mil 350 millones de dólares destinado al desarrollo del futbol mundial entre 2027 y 2030. La iniciativa contempla más de dobletear los recursos previstos originalmente, elevando la asignación directa a cada una de las 211 asociaciones nacionales de 10 a 25 millones de dólares por el cuatrienio.

De acuerdo con los documentos oficiales, esta inyección de recursos —que incluye la distribución de más de 3 mil 500 millones de dólares provenientes de las reservas financieras de la institución— se fundamenta en el éxito comercial «sin precedentes» que dejó el más reciente Mundial con formato de 48 equipos. Asimismo, el plan estipula otorgar 99 millones de dólares a cada una de las seis confederaciones continentales, con un énfasis particular en el impulso al futbol femenino y juvenil.

Sin embargo, el anuncio del millonario reparto económico no puede leerse de manera aislada de la turbulencia política que sacude a la cúpula del futbol internacional. La propuesta financiera se presenta en un momento crítico, justo cuando los dirigentes del futbol europeo aglutinados en la UEFA intensifican su búsqueda de un contendiente para intentar destituir a Gianni Infantino en las elecciones programadas para el próximo 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos.

La confrontación entre la UEFA e Infantino —quien asumió el mandato en 2016— escaló notablemente tras el polémico y descartado plan de inversión privada para el Mundial presentado en julio pasado. Como respuesta, la UEFA anunció en agosto la preparación de una denuncia penal en Suiza en contra del jerarca de la FIFA por presunta mala gestión financiera en el acuerdo de venta del Mundial, además de solicitar a tribunales estadounidenses la autorización para recabar pruebas.

El timing de la propuesta de la FIFA revela una lectura profundamente pragmática de la gobernanza deportiva global. Al prometer un incremento sustancial en los apoyos financieros para las 211 federaciones miembro —de las cuales los 55 integrantes de la UEFA representan poco más de una cuarta parte del padrón con derecho a voto—, la administración de Infantino despliega una poderosa herramienta de persuasión económica de cara al Congreso de la FIFA en marzo de 2027.

Mientras la cúpula europea presiona por la vía judicial y busca un frente común para relevarlo, la estrategia de la oficina de Infantino apuesta por consolidar el respaldo de las federaciones de África, Asia, Concacaf y Conmebol a través de un reparto de dividendos históricos. Así, los miles de millones de dólares anunciados para el desarrollo juvenil y femenil operan simultáneamente como un ambicioso plan de fomento deportivo y como la moneda de cambio más pesada en la compleja partida por el control político del futbol mundial.