Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ciudad de México., a 6 de agosto del 2026.-  La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo adoptó íntegramente las 10 conclusiones presentadas por el Comité Científico y estableció una hoja de ruta con dos compromisos cardinales: el veto definitivo a la explotación de gas no convencional en la cuenca de Tampico-Misantla, por considerarla social y ambientalmente inviable, y la realización de pozos exploratorios de agua salada como prueba de fuego científica antes de avalar cualquier proyecto de fracturamiento hidráulico (fracking).

Durante su conferencia matutina de este 06 de agosto de 2026, la mandataria federal desglosó el mandato de los expertos —coordinados por la Secihti— y estableció un filtro estricto que subordina los intereses de producción al equilibrio hídrico y a la viabilidad socioambiental en el norte y noreste del país.

Uno de los anuncios más contundentes de la presidenta Sheinbaum fue la confirmación de que el gobierno federal iniciará, a través del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), la perforación de pozos experimentales exclusivamente destinados a la investigación hidrogeológica. El objetivo: confirmar si existen formaciones a profundidades de mil a mil 500 metros con volúmenes reales de agua salada.

“Si no hay agua salada, pues ya se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional”, sentenció la titular del Ejecutivo federal, despejando los temores sobre el uso de recursos hídricos superficiales o subterráneos destinados al consumo humano, la agricultura y la ganadería.

La postura oficial adoptada por la Presidencia asume los cuatro grandes candados preventivos planteados por los 54 científicos, tecnólogos y humanistas:

  • Veto total en Tampico-Misantla: Se acata formalmente la recomendación de prohibir el aprovechamiento de yacimientos no convencionales en esta región que abarca Veracruz y el sur de Tamaulipas, debido a su alta densidad demográfica y sensibilidad ambiental.
  • Prioridad a lo convencional y renovable: Antes de voltear a ver los complejos yacimientos de lutiza (shale), el Estado priorizará la aceleración de energías limpias, programas nacionales de eficiencia energética, el rescate de yacimientos convencionales (en Burgos, Veracruz y el Sureste) y, de manera primordial, eliminar la quema criminal de gas en los campos petroleros.
  • Pruebas de existencia de gas: No se permitirá iniciar operaciones masivas sin antes garantizar técnicamente la existencia real de volúmenes comerciales de hidrocarburos (sweet spots).
  • Consultas públicas, previas e informadas: En caso de que los estudios avancen en zonas viables como Sabinas o Burgos, se implementarán procesos de consulta directa con las comunidades locales para determinar su aceptación social.

Para disipar la opacidad histórica que ha caracterizado a la industria extractiva en el país, la administración federal implementará un esquema de escrutinio público permanente:

  • Plataforma abierta: Todos los estudios desarrollados durante estos casi tres meses de análisis, así como los registros futuros, serán publicados en portales especiales vinculados a la Secretaría de Energía (Sener) y a la Secihti.
  • Informes periódicos en la Mañanera: Sheinbaum Pardo se comprometió a regresar cada dos o dos meses y medio a la conferencia matutina para rendir cuentas al pueblo de México sobre los hallazgos de los pozos exploratorios de agua salada y el estatus técnico de las investigaciones.
  • Acompañamiento institucional permanente: Con la participación transversal de la Semarnat, el IMTA, el IMP y el comité de expertos independientes, el gobierno federal busca blindar un proceso donde la ciencia no sea un adorno discursivo, sino el árbitro inapelable de la soberanía energética nacional.