
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 15 de mayo del 2026.- La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ha asestado un golpe definitivo al círculo cercano del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Según revelaron informes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), se ha ordenado el congelamiento total de cuentas y activos financieros de Rocha Moya, sus tres hijos y el senador Enrique Inzunza Cázarez, bajo acusaciones de vínculos directos con el Cártel de Sinaloa.
La medida, que responde al Acuerdo 156/2026 emitido por la UIF, implica la suspensión inmediata de cualquier operación bancaria para Rubén, Ricardo y José de Jesús Rocha Ruiz, así como para otros nueve implicados de la administración sinaloense.
Este movimiento financiero no es un proceso aislado; es la respuesta de las autoridades mexicanas a la acusación formal de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. A los señalados se les imputan cargos de conspiración para el tráfico internacional de fentanilo, cocaína y metanfetaminas en colaboración con la facción de “Los Chapitos”.
El reporte, basado en investigaciones del periodista Jorge García Orozco, detalla que Rocha Moya habría recibido apoyo del crimen organizado para consolidar su poder en 2021 a cambio de impunidad. La gravedad de los cargos en Estados Unidos, que podrían alcanzar la cadena perpetua, ha forzado a las instituciones mexicanas a actuar de manera preventiva sobre el patrimonio de la familia Rocha.
Mientras el Gobierno Federal ha mantenido un discurso de cautela, la inmovilización de activos marca un punto de no retorno en la relación diplomática y judicial entre México y Estados Unidos respecto al caso Sinaloa.






