
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 21 de octubre del 2026.- Las declaraciones de Adam Silver sobre un posible equipo en la capital reavivan el debate sobre la internacionalización de la liga, mientras los Capitanes consolidan méritos deportivos y enfrentan la cruda realidad financiera de una de las inversiones más caras del deporte mundial.
La posibilidad de que la Ciudad de México se convierta en sede de una franquicia de la NBA dejó de ser una quimera exclusiva de los aficionados para instalarse, aunque de manera cautelosa y a largo plazo, en la agenda del comisionado Adam Silver. Sin embargo, detrás del atractivo comercial de la que es considerada la ciudad más grande de Norteamérica y de las recientes señales emitidas desde la cúpula de la liga, se esconde un complejo entramado de presiones económicas, estrategias de negociación con ciudades estadounidenses y un reto financiero monumental.
Las declaraciones de Silver durante el programa The Pat McAfee Show —en las que destacó la enorme afición al baloncesto, la población mexicoamericana y la cercanía aérea superior a la ruta Nueva York-Los Ángeles— no surgen en el vacío. Analistas apuntan a que la mención de la capital mexicana responde también a un movimiento táctico dentro del ajedrez de la liga.
Información revelada recientemente por el periodista Brian Windhorst de ESPN señala que la NBA habría frenado la consideración de Seattle como una opción asegurada para acompañar a Las Vegas en su próxima expansión, debido a diferencias con las propuestas económicas de los grupos de inversión locales (como One Roof Sports and Entertainment y BlackSun Private Equity). Sacar a la luz el potencial de la Ciudad de México funciona tanto como un reconocimiento al mercado mexicano como un recordatorio a los inversores estadounidenses de que la fila de candidatos es global y altamente competitiva.
Para el ecosistema del baloncesto local, la reaparición de la capital en el radar de la NBA sacude las expectativas, en especial para los Capitanes de Ciudad de México. Desde su incursión en la NBA G League en 2019, la franquicia ha buscado demostrar con argumentos deportivos la viabilidad de un proyecto permanente:
- Récords de asistencia histórica en la G League, como los 19,328 espectadores registrados en enero de 2025.
- Clasificación a los playoffs en 2026 y el reconocimiento a Vitor Galvani como Entrenador del Año.
- El salto de nueve jugadores a la máxima categoría mediante convocatorias (call-ups).
A pesar del orgullo institucional de figurar en la conversación y de los acercamientos de grupos empresariales mexicanos respaldados por el fondo PJT Partners, el obstáculo principal sigue siendo monumental: la inversión requerida para adquirir los derechos de una franquicia y consolidar la infraestructura asciende a unos 7,000 millones de dólares.
El interés de la NBA por la Ciudad de México es real y se nutre de un mercado vibrante y geográficamente estratégico. No obstante, como advirtió el propio Silver, no forma parte de los planes inmediatos. Mientras la liga utiliza el nombre de la capital para renegociar sus condiciones en Estados Unidos, los proyectos locales deberán demostrar que no solo tienen pasión y llenan arenas, sino que cuentan con el músculo financiero capaz de derribar la muralla multimillonaria que separa a México de la élite del baloncesto mundial.






