Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 29 de noviembre del 2025.- En Sierra Leona, una serie de asesinatos relacionados con supuestos rituales mágicos ha dejado a muchas familias traumatizadas y sin respuestas. Este fenómeno, aunque alarmante, no es nuevo en el país. Los horrores de estos crímenes son investigados por BBC Africa Eye, que busca arrojar luz sobre el tráfico clandestino de partes humanas y las creencias que mantienen vivo este macabro negocio.

La historia de Sallay Kalokoh, madre de Papayo, un niño de 11 años asesinado en un supuesto ritual de magia negra, es un reflejo del sufrimiento de muchas familias. El cuerpo mutilado de Papayo fue encontrado en un pozo, pero nadie ha enfrentado la justicia por su muerte. Estos crímenes, conocidos como «asesinatos rituales», implican la recolección de partes humanas para supuestos rituales mágicos que prometen prosperidad y poder.

Las investigaciones se ven obstaculizadas por la falta de recursos y la arraigada creencia en la brujería. Con solo un patólogo en un país de 8.9 millones de habitantes, es difícil recolectar pruebas suficientes. Además, el miedo y las supersticiones impiden avances significativos, dejando a muchas familias sin respuestas.

BBC Africa Eye logró contactar a individuos que afirman ser practicantes de juju, quienes admitieron participar en redes de tráfico de partes humanas. Estos encuentros revelaron la oscuridad detrás de estas prácticas, destacando la complicidad de figuras poderosas que buscan poder a través de sacrificios humanos.

Sheku Tarawallie, presidente del Consejo de Curanderos Tradicionales, insiste en que los verdaderos curanderos son difamados por aquellos que practican magia oscura. A pesar de los esfuerzos por limpiar su imagen, la confusión entre curanderos y practicantes de juju persiste.

La falta de estadísticas precisas sobre asesinatos rituales en Sierra Leona dificulta la comprensión de su alcance real. Muchos crímenes se clasifican erróneamente, ocultando la magnitud del problema. Los testimonios de figuras involucradas sugieren una red extensa y bien organizada dedicada a este tráfico.

A través de operaciones encubiertas, la policía ha logrado arrestar a algunos sospechosos, aunque los casos rara vez avanzan en el sistema judicial. La colaboración con curanderos tradicionales es crucial para enfrentar a los practicantes de juju, pero el miedo y las supersticiones complican las investigaciones.

La historia de Papayo y otras víctimas como Fatmata Conteh revela un patrón aterrador de impunidad y falta de justicia. Las familias continúan enfrentando el dolor y la incertidumbre mientras el miedo se propaga en las comunidades. Sierra Leona debe enfrentar este oscuro problema con más recursos, educación y valentía para proteger a sus ciudadanos y brindarles el cierre que merecen.

Con información de la BBC.