
Por: Sandra Dueñes Monárrez
Chihuahua, Chih., a 16 de octubre del 2026.- Las intensas precipitaciones pluviales y las rachas de viento registradas durante la noche del jueves y la madrugada de este viernes 16 de octubre impactaron con severidad la periferia sur y oriente de la capital del estado, dejando a su paso viviendas anegadas, filtraciones de agua y pérdidas materiales en sectores golpeados históricamente por el rezago urbano.
Las afectaciones más graves se concentraron en más de una decena de asentamientos de la ciudad, entre los que destacan Vistas Cerro Grande, Punta Oriente, Las Norias, Nuevo Triunfo, Porvenir, Valle Dorado, Las Galeras, La Soledad, San Jorge y Lomas de Oriente. En estas zonas, el flujo de agua y el lodo generaron severos encharcamientos en calles de tierra e ingresaron a diversos domicilios, comprometiendo la integridad de las estructuras.
El paso del temporal dejó al descubierto, una vez más, las precarias condiciones en las que habitan miles de familias en las zonas vulnerables de la capital del estado que enfrentan a raiz de las lluvias el reblandecimiento de terrenos y la fuerza de la lluvia provocaron severas filtraciones en techos de lámina, madera y cartón, destruyendo muebles, cobijas y alimentos de las familias en sectores como Cerro Grande y Punta Oriente.
La ausencia de pavimentación encausó arroyos improvisados sobre las calles principales de colonias como Las Norias y La Soledad, dejando tramos completamente intransitables tanto para el transporte público como para los vehículos particulares.
La contingencia meteorológica vuelve a evidenciar las marcadas desigualdades en el desarrollo urbano de Chihuahua capital:
- La deuda de la infraestructura pluvial: La recurrencia de los daños en las mismas colonias año tras año demuestra que el problema de fondo no es el volumen de agua clementada por el clima, sino la falta de inversión prioritaria en drenaje profundo, encauzamiento de arroyos y pavimentación en el sur y oriente de la ciudad.
- Ayuda de emergencia como paliativo: Frente al colapso de las viviendas, las autoridades municipales —a través del equipo de Desarrollo Humano y Educación— desplegaron recorridos para distribuir 250 hules, 120 despensas y 150 cobijas entre los damnificados. Si bien los insumos permiten atenuar la emergencia inmediata de quienes perdieron sus pertenencias, la entrega de plásticos provisionales resulta insuficiente ante la exigencia de soluciones de fondo que garanticen una vivienda digna y segura.
Las brigadas de evaluación continúan en los sectores siniestrados para cuantificar la totalidad de los daños materiales y determinar si se requieren nuevas intervenciones de protección civil.






