
DALLAS – Los Dallas Cowboys están ya en playoffs. Pero nadie en parece satisfecho, mucho menos feliz, incluido el equipo…
El sábado, los Cowboys tienen una oportunidad única de demostrar a propios y extraños que en realidad son ese equipo contendiente que por momentos han parecido a lo largo de la temporada. Reciben en Noche Buena al equipo con la mejor marca de la NFL, su más acérrimo rival de los últimos años, los Philadelphia Eagles (13-1), al que necesitan vencer para dar un golpe de autoridad, llegar de frente a la postemporada y llenarse de confianza de que pueden competir.
«Se trata de hacer una declaración para nosotros mismos», reconoció el quarterback de los Cowboys Dak Prescott. «Se trata de probar a nosotros mismos en las tres fases del juego que somos un gran equipo y podemos ganar contra uno de los mejores equipos en la Liga, estén o no en nuestra División».
Los Cowboys llegan de dos partidos malos para ellos, incluido el que el propio entrenador Mike McCarthy reconoció que resultó en la peor derrota de la temporada, el domingo pasado ante los Jacksonville Jaguars, contra los que tuvieron 17 puntos de ventaja.
«Hemos trabajado mucho en ciertas situaciones y no hemos podido aplicarlas en día de juego», dijo McCarthy. «Tenemos que seguir trabajando. Tenemos que aprender a cerrar partidos. Afortunadamente, este sábado tenemos otra oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que podemos competir entre los mejores».
Cierto es que los Eagles ya los vencieron 26-17 en la Semana 6. También que enfrentarán al quarterback suplente Garden Mishaw. Más cierto aún que los Cowboys tienen que mejorar de manera radical en ambos lados del balón; ofensiva y defensiva
«Tenemos que jugar nuestro juego», dijo el safety Jayron Kearse. «Si no lo hacemos, es irrelevante contra quién juguemos. Ya lo vimos contra Texans y somos mejores que ellos. Con todo respeto, somos mejores que Jacksonville y nos ganaron. Tenemos que jugar en nuestro estándar para ganar. Aquí se trata de ganados y perdidos. Así de fácil…».
La defensa que sostuvo a los Cowboys durante buena parte del año parece derrumbarse. Puede pretextar las lesiones en las tres fases (frontal, linebackers y secundaria). Pero también siguen los problemas crónicos como la falta de tackleo, energía y liderazgo por momentos en los juegos.
A las lesiones del tackle defensivo Jonathan Hankins, el linebacker Leighton Vander Esch y los esquineros Jourdan Lewis y Anthony Brown, tenderán que sumarse la ausencia contra Filadelfia del linebacker suplente Sam Williams, quien sufrió una lesión de cuello por el accidente automovilístico que tuvo el jueves por la tarde.
«No tenemos excusas», dijo Kearse. «En esta Liga todos llegan con fatiga o lesiones a diciembre. Mucho menos el rival puede ser una disculpa. Tenemos que hacer el trabajo como unidad defensiva. Cada quien tiene que analizarse y reconocer si ha dado todo o no».
La ofensiva tiene que ser más consistente porque al tiempo que desde la Semana 7 ha sido la que más yardas y puntos ha producido, también ha sido la que más intercepciones ha visto de Dak Prescott.
En las dos más recientes derrotas, contra los Green Bay Packers y Jaguars, los Cowboys han tenido ventajas de doble dígitos en puntos. La defensa debió detener. Sin embargo, la ofensiva ha cometido errores, que iniciaron las remontadas o que al menos provocaron el cambio de ritmo en los juegos. Además de las intercepciones, hubo ugadas que debieron hacer, completar o correr, así como decisiones cuestionables. Eso no debe pasar para un equipo que es muy probable que tenga que jugar los playoffs desde la ronda de comodines y que tiene que darse a respetar entre sus rivales.
«Ahora se trata de construir el momentum y crear confianza sobre dónde estamos al final de los 17 partidos», comentó Prescott. «Hay partidos que tienes que ganar, mucho más allá de la tabla de posiciones».
Hay jugadores que deben aparecer y dar el salto de calidad que se espera, como lo han hecho esta campaña el receptor CeeDee Lamb, quien contra todo pronóstico es ya una realidad como receptor número uno; Ezekiel Elliot, quien está en sus buenos estándares de productivad y su colega Tony Pollard, quien terminó por establecerse como una amenaza calibre Pro Bowl para las defensa rivales.
Los entrenadores de Dallas saben que tienen que involucrar a algunos otros jugadores, como a los receptores Michael Gallup, James Washington y el recién contratado T.Y. Hilton, si pretenden trascender en Playoffs. Y eso tiene que ser de inmediato, a partir de este sábado contra los Eagles.
«Tengo que hacer un mejor trabajo para involucrar a Michael», dijo el coordinador ofensivo de los Cowboys, Kellen Moore. «Tenemos que darle más oportunidad a él y al resto de los receptores. Tenemos que aprovechar el talento».






