
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 21 de abril del 2026.- En lo que parece una respuesta directa a los cuestionamientos de Palacio Nacional, la gobernadora Maru Campos Galván confirmó que el operativo en la Sierra Tarahumara no fue un error de protocolo, sino el desmantelamiento del laboratorio de drogas sintéticas más grande del que se tenga registro en el país.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum hablaba de «extrañamientos» y posibles sanciones por la presencia de agentes extranjeros, la mandataria chihuahuense defendió la legitimidad de una intervención que logró sacar del mercado toneladas de cristal y metanfetaminas, sustancias que, en palabras de la gobernadora, «destruyen países, familias y a nuestra niñez».
Campos Galván fue enfática: el golpe fue resultado de una labor coordinada entre la Fiscalía General del Estado (FGE) y el propio Ejército Mexicano, enviando un mensaje claro sobre quiénes estaban realmente operando en el terreno.
La postura de la gobernadora deja una pregunta incómoda en el aire: ¿Por qué la Federación prioriza la crítica a la cooperación internacional cuando se acaba de dar el golpe más fuerte al narcotráfico en años? Para el Gobierno del Estado, el resultado es un logro del Ejército y la Fiscalía que debería ser reconocido, no sancionado.
Ante la tensión política, Maru Campos anunció que ya solicitó formalmente una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El objetivo es presentar el reporte detallado de la Fiscalía y poner sobre la mesa que, en la lucha contra el crimen organizado, la coordinación dio resultados que no pueden ser ignorados por tecnicismos legales.
La gobernadora cerró enviando un mensaje de solidaridad a las familias de los fallecidos y reiterando su respaldo total a los mandos militares y estatales que participaron en la misión.






