
Por: La Redacción.
Chihuahua, Chih., a 1 de mayo del 2026.- En un episodio que subraya la fragilidad del debate público en la entidad, el presidente del Consejo Estatal de Morena, Hugo González Muñiz, denunció la circulación de documentos apócrifos diseñados para sembrar pánico político entre sus filas. La maniobra, que Morena califica como «guerra sucia», ocurre en un momento de extrema sensibilidad por las investigaciones que vinculan a figuras de alto perfil con la justicia de los Estados Unidos.
El documento en cuestión, un comunicado falso atribuido al partido, instaba a legisladores y funcionarios de Morena a evitar viajes al extranjero bajo la premisa de una supuesta vulnerabilidad judicial en el sistema estadounidense hecho que calificó González Muñiz calificó el hecho como una «estrategia burda» de la oposición, sugiriendo que la desinformación busca contrarrestar el avance del movimiento y la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Más allá del desmentido, el pronunciamiento de González Muñiz reafirmó que el Gobierno Federal no detendrá las indagatorias que mantienen en vilo a diversas administraciones, incluyendo el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el expediente Chihuahua, que involucra directamente a la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
Esta mención no es casual. En la retórica del Post, esto se identifica como un «movimiento de pinza»: defenderse de un ataque mediático mientras se recuerda que el poder del Estado mantiene abiertas investigaciones contra los críticos.
La denuncia de Morena refleja un patrón de desinformación que se ha vuelto recurrente en el escenario político mexicano, donde la veracidad de los comunicados oficiales compite con narrativas digitales difíciles de rastrear. La exigencia de González Muñiz de poner fin a las campañas de «noticias apócrifas» llega en un punto de inflexión, donde la opinión pública se encuentra dividida entre las acusaciones de corrupción y las denuncias de persecución política.
Al cierre de su mensaje, el líder morenista hizo un llamado a «conducirse con responsabilidad», aunque dejó claro que la defensa de la soberanía y el proyecto de la Presidenta seguirán siendo el eje central de su partido, sin importar las presiones internas o externas que busquen «enrarecer» el debate público.






