Por: Estema Melka Ben-Ami.

Ciudad de México., a 2 de junio del 2026.- Una grave crisis humanitaria se profundiza en Cuba debido a que cerca de 20,000 toneladas de ayuda alimentaria y suministros esenciales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) permanecen bloqueadas o presentan serias dificultades para su distribución, a causa de la escasez crítica de combustible derivada de las restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos.

De acuerdo con información recabada por agencias internacionales, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) mantiene aproximadamente 11,000 toneladas de alimentos y suplementos nutricionales retenidas en los puertos de Mariel y Santiago de Cuba. Adicionalmente, otras 8,000 toneladas que ya se encuentran en distintos puntos de la isla se distribuyen con extrema lentitud debido a la carencia de diésel necesario para el transporte terrestre.

La ONU estima que se requieren, al menos, 5 millones de litros de diésel para garantizar la distribución de estos insumos a los sectores más vulnerables durante un año.

La situación ha acelerado el deterioro de las condiciones de vida en la isla, afectando servicios críticos como el sistema de salud, el acceso al agua potable y la seguridad alimentaria, ya golpeados por apagones prolongados.

Ante este escenario, la ONU presentó a la delegación estadounidense un «Plan de Trazabilidad» con el objetivo de demostrar que el combustible solicitado sería destinado exclusivamente a operaciones humanitarias y no para instituciones estatales cubanas. Sin embargo, más de cinco semanas después de la presentación del plan, Washington no ha emitido una respuesta oficial.

Las dificultades logísticas se intensificaron tras la orden ejecutiva firmada el 29 de enero por el presidente estadounidense, Donald Trump, que declaró una emergencia nacional respecto a Cuba y facultó la imposición de aranceles a países que suministren petróleo a la isla. La Casa Blanca ha argumentado que estas medidas buscan proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y aumentar la presión sobre el gobierno cubano.