En muchas ocasiones ha bastado con tener un grupo competente que cumpla con el trabajo en los momentos clave para llevarse a casa el Trofeo Vince Lombardi.

En la pasada Ronda Divisional, el resultado de varios juegos fue dictado o resuelto por el papel de varias defensivas, unidades que, de acuerdo a los tiempos modernos de una liga que da prioridad al espectáculo por la evolución de los sistemas de ataque y las reglas que lo estimulan, suelen ser subestimadas en el análisis.

Ese es el tono con el que se ha manejado la victoria de los Tampa Bay Buccaneers sobre los New Orleans Saints. Se le ha dado mayor peso al triunfo de Tom Brady sobre Drew Brees, pese a que el quarterback de los Bucs tuvo un desempeño nada espectacular para sus estándares y su defensiva provocó cuatro pérdidas de balón, tres de ellas en intercepciones a Brees.

Brady completó 18 de 33 pases (54.4 por ciento) para 199 yardas y dos pases de touchdown, ambos luego de dos intercepciones de su defensiva en territorio de los Saints.

De no ser por los 21 puntos que los Buccaneers anotaron por sus cuatro robos de balón, probablemente la historia del encuentro de Playoffs entre los rivales de la NFC Sur pudo ser distinta, en particular, porque la defensiva de los Saints logró limitar el daño de la ofensiva de Tampa Bay cuando ésta tuvo que iniciar sus ataques en su propio campo y recorrer más distancia.

Cuando Brady y su ataque comenzaron sus series ofensivas en su territorio, los Bucs despejaron en cuatro ocasiones y consiguieron tres goles de campo. Las tres veces que su defensiva les dio la posesión del ovoide en campo de los Saints, el ataque de Tampa Bay anotó touchdowns.

El trabajo sucio de las defensivas muchas veces es pasado por alto por acciones o circunstancias espectaculares y eso le sucedió a las defensivas de los Buffalo Bills y los Kansas City Chiefs en sus victorias en la Ronda Divisional.

La intercepción que Taron Johnson regresó 101 yardas con 40 segundos por jugar en el tercer cuarto, destaca como la jugada espectacular que sentenció la victoria de los Bills sobre los Baltimore Ravens, pero, en realidad, sólo fue la cereza de un pastel que se horneó durante dos cuartos y medios del juego.

Lamar Jackson, quarterback de los Ravens, enfrentó ante los Bills la mayor presión en su carrera en la NFL, con o sin paquetes de carga. La defensiva de Buffalo lo presionó en el 55 por ciento de sus jugadas diseñadas de pase y en el 34 por ciento de esas acciones, le mandó paquetes de carga.

En la acción en la que Johnson interceptó su pase, Jackson hizo el envío desde la bolsa de protección y sin presión cerca de él, lo que indica que, mentalmente, la defensiva de los Bills ya estaba en su cabeza, pues lanzó a una zona donde su receptor tenía a varos defensivos cerca.

Por otro lado, aunque la carrera de 13 yardas en tercera y 14 de Chad Henne y su pase para convertir una cuarta y pulgadas para amarrar el triunfo de Kansas City han acaparado la atención en la victoria de los Chiefs, la realidad es que mucho de esto fue posible, gracias a su defensiva.

De manera inexplicable y pese a tener un sólido ataque terrestre con dos corredores como Nick Chubb y Kareem Hunt, los Cleveland Browns decidieron poner el juego en manos de su quarterback Baker Mayfield en la primera mitad, pese a que enfrente tenían a una débil defensiva contra la carrera.

Los Browns corrieron tres veces en los primeros dos cuartos. Le facilitaron el trabajo a la defensiva de los Chiefs, que se fueron al medio tiempo arriba 19-3 en el marcador. En el tercer cuarto, Cleveland que su fortaleza era correr y anotaron dos touchdowns, el último, incluso, en una serie de 18 jugadas y 75 yardas que duró 8:17 minutos.

Con ese despertar ofensivo, combinado con la salida de Patrick Mahomes por conmoción a la mitad del tercer cuarto, los Browns provocaron que la presión cayera en hombros de la defensiva de los Chiefs.

Después de su serie de 18 jugadas y cinco puntos abajo en el marcador, los Browns interceptaron en las diagonales a Henne, suplente de Mahomes. Con ocho minutos por jugar, luego de un ataque en el que consumieron 8:17 minutos y con los Chiefs sin su quarterback titular, Cleveland tenía el momento psicológico del juego y las armas para aprovecharlo, pero la defensiva de Kansas City respondió.

Después de que los Browns hicieron buena una conversión en cuarta y una en su yarda 31 para mantener vivo su ataque con seis minutos en el reloj, la defensiva de los Chiefs obligó a Cleveland a despejar en cuarta y nueve y el resto es historia.

Mientras la defensiva de los Bills cosechó el fruto de su constante presión a Jackson, la de los Chiefs cerró las puertas en el momento de mayor apremio para Kansas City y la de los Buccaneers le puso el triunfo a Brady en bandeja de plata con tres intercepciones.

En la NFL, el brillo de la posición de quarterback y las acciones espectaculares opacan el trabajo sucio de las defensivas y esa labor es la que, en varias ocasiones , moldea el resultado de los juegos.

En las finales de conferencia no estarán presentes las mejores defensivas de la NFL, pero los grupos de contención de Buccaneers, Bills, Chiefs y Green Bay Packers tienen lo necesario para no pasar desapercibidos en los duelos por el pase al Super Bowl.

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