
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 11 de abril del 2026.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) puso punto final a las aspiraciones de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera de encontrar un salvavidas jurídico en su país de origen. En una resolución definitiva, el máximo tribunal del país declaró improcedente el recurso de revisión con el que la defensa del exlíder del Cártel de Sinaloa pretendía denunciar violaciones a sus derechos humanos cometidas en prisiones de Estados Unidos.
El argumento de los ministros fue contundente: la justicia mexicana no tiene facultades para juzgar o revertir actos realizados por autoridades extranjeras en territorio ajeno. Con esto, la SCJN ratificó que el juicio de amparo en México es una herramienta diseñada exclusivamente para combatir abusos de autoridades nacionales. Al tratarse de una resolución definitiva, el capo se ha quedado formalmente sin medios de defensa en México para cuestionar su reclusión.
A través de su abogado, Christian Camacho Ruiz, Guzmán Loera ha denunciado constantemente ser víctima de privación ilegal de la libertad, incomunicación y condiciones de aislamiento extremo en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado. La defensa apelaba a la obligación constitucional del Estado mexicano de proteger a sus ciudadanos, sin importar dónde se encuentren, especialmente ante posibles actos de tortura o tratos crueles. Sin embargo, los tribunales mexicanos coincidieron en que carecen de jurisdicción para exigir el cumplimiento de resoluciones en el sistema penitenciario estadounidense.
Sentenciado en 2019 a cadena perpetua más 30 años adicionales por el juez Brian M. Cogan, el destino de Guzmán Loera parece estar sellado. A pesar de sus constantes quejas sobre el régimen de aislamiento prolongado y las severas restricciones para comunicarse con su familia y defensa, la resolución de la Corte mexicana reafirma que, tras la extradición, el control sobre su integridad y proceso quedó fuera del alcance de las leyes mexicanas.
Para analistas de derechos humanos, el caso deja una interrogante sobre los límites de la protección consular frente a la soberanía de otras naciones. Mientras tanto, en la prisión más segura del mundo, “El Chapo” sigue cumpliendo una sentencia que, tras este fallo, se siente más lejana que nunca de cualquier intervención de la justicia de su país.






