Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 15 de octubre del 2025.- El Gobierno de Venezuela denunció este martes que el reciente despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe no combate efectivamente el narcotráfico, sino que, por el contrario, “deja la vía libre” a las mafias del narcotráfico que operan principalmente por el océano Pacífico.

Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y jefe del Consejo Nacional por la Soberanía y la Paz, aseguró que el 85% de la droga que llega a EUA transita por el Pacífico, no por el Caribe.

“Deben estar felices los narcotraficantes del Ecuador, empezando por su presidente (Daniel Noboa), y los narcotraficantes de Perú, de República Dominicana, de Colombia y de México“, afirmó Rodríguez durante una rueda de prensa, asegurando que el enfoque estadounidense deja desprotegidas rutas clave del narcotráfico real.

Rodríguez reiteró que el objetivo del gobierno de Donald Trump no es la lucha antidrogas, sino “asediar a Venezuela” y facilitar un “cambio de régimen” que permita a EE.UU. controlar recursos estratégicos como el petróleo, el gas, el oro y otros minerales del país sudamericano.

El líder chavista también hizo un llamado a defender la soberanía nacional y aseguró que “Venezuela es hoy por hoy más segura que los Estados Unidos, Ecuador, Perú, Paraguay, República Dominicana y Panamá“.

El mismo día de las declaraciones venezolanas, el presidente Donald Trump informó sobre una nueva operación militar estadounidense en agua del Caribe. Un buque presuntamente vinculado al narcotráfico fue atacado cerca de las costas venezolanas, dejando seis personas muertas, a quienes Washington identificó como “narcoterroristas”.

Según el comunicado oficial, el barco estaba vinculado a redes de narcotráfico y transitaba una ruta asociada con carteles internacionales. Esta acción se suma a otras cinco operaciones similares realizadas desde septiembre, tres de ellas cerca de Venezuela y otra próxima a República Dominicana.

El despliegue militar de EUA en el Caribe ha sido justificado por Washington como parte de una estrategia para frenar el tráfico de drogas desde Venezuela. Sin embargo, Caracas insiste en que se trata de una maniobra geopolítica para desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro y justificar una intervención extranjera.