
Por: La Redacción.
Washington, D.C., a 27 de octubre del 2026.- En una escalada sin precedentes en la retórica de injerencia geopolítica contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, hizo un llamado abierto a los ciudadanos cubanos inconformes para que colaboren directamente con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con el objetivo de forzar un cambio de régimen en la isla.
A través de sus redes sociales, el funcionario de origen cubano apeló al desgaste económico, la corrupción gubernamental y la desigualdad social en Cuba para justificar la convocatoria de espionaje y colaboración con Washington.
«La decepción de las promesas incumplidas, la corrupción y las vidas privilegiadas de solo unos pocos; aprovechen esta oportunidad para crear el cambio que desean a través de una asociación discreta con la CIA», escribió el jefe de la diplomacia estadounidense.
Secundando la iniciativa de Rubio, la propia CIA difundió en sus plataformas oficiales un instructivo en español acompañado de un video explicativo que detalla el procedimiento paso a paso para que ciudadanos disidentes establezcan contacto confidencial e ingresen a las filas de colaboración con la inteligencia norteamericana.
Este movimiento institucional evidencia una estrategia coordinada desde la Casa Blanca para incentivar el sabotaje interno y la filtración de información confidencial desde el interior de la isla.
El reclutamiento promovido por Rubio se enmarca en un contexto de crecientes amagos de intervención militar por parte de la administración de Donald Trump. Durante un reciente acto público en Fort Myers, Florida, el mandatario estadounidense sugirió que, una vez concluidas las operaciones militares contra Irán, el foco de la fuerza naval de EE. UU. se dirigirá hacia el Caribe.
«Nos ocuparemos de Cuba a nuestro regreso de Irán. Esos hermosos barcos pasarán por Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unos 50 metros de la costa. Levantarán las manos y luego enviaremos a Marco Rubio para que cierre el trato», declaró.
La retórica presidencial coincide con informes filtrados por cadenas de televisión estadounidenses como CBS, los cuales revelan que la Reserva del Ejército evalúa respaldar al Comando Sur con personal médico y unidades de apoyo operativo de cara a una potencial acción militar en los próximos cuatro meses.
Bajo la narrativa de atender a una «nación fallida», Washington reactiva sus pretensiones de intervención directa en América Latina, combinando el espionaje masivo, la desestabilización interna y la presión militar abierta contra el gobierno cubano.






