Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 21 de octubre del 2025.- En un desgarrador informe exclusivo, Reuters ha revelado una operación secreta llevada a cabo por el régimen del presidente sirio Bashar al-Assad, conocida como la «Operación Mover Tierra».

Esta operación consistió en el traslado clandestino de miles de cadáveres desde una fosa común en Qutayfah a un sitio secreto en el desierto de Dhumair. Durante casi dos años, el hedor a muerte se elevó por la carretera del desierto sirio, testimonio de la magnitud de las atrocidades cometidas.

La operación fue orquestada por un coronel sirio apodado el «maestro de la limpieza» de Assad. Las órdenes para el traslado fueron estrictamente verbales, y se impuso un juramento de silencio a todos los involucrados, bajo amenaza de muerte. Mecánicos, operadores de excavadoras y conductores de camiones transportaron los cuerpos cuatro noches a la semana, siguiendo instrucciones directas del palacio presidencial.

La investigación de Reuters, apoyada por testimonios de 13 personas con conocimiento directo de la operación y el análisis de más de 500 imágenes satelitales, reveló cómo el gobierno sirio excavó en secreto el sitio de Qutayfah y trasladó los cuerpos a Dhumair. Las fotografías aéreas y los vuelos con drones mostraron alteraciones en el terreno alrededor de las nuevas fosas comunes, lo que confirmaba el traslado de miles de cadáveres.

Comparación de fosas comunes:

Qutayfah

– Número de fosas: 16

– Longitud de fosas: 15 a 160 metros

 Dhumair

– Número de fosas: Al menos 34

– Longitud de fosas: 20 a 125 metros

Las fosas en Dhumair son más numerosas, aunque las de Qutayfah eran más anchas y profundas.

La Comisión Nacional para Personas Desaparecidas ha solicitado al Ministerio del Interior que proteja el sitio de Dhumair. El traslado ha dificultado la identificación de las víctimas, un proceso que podría convertirse en un proyecto técnico largo y costoso. Siria, llena de fosas comunes, enfrenta ahora el desafío de abordar uno de sus capítulos más oscuros con recursos limitados y una enorme falta de datos.

Los testimonios de los involucrados, como Ahmed Ghazal, un mecánico que reparó camiones usados en la operación, revelan el temor y la culpa que sintieron al participar en el traslado de cadáveres. Los detalles son estremecedores: el hedor impregnando la ropa, la visión de cuerpos descompuestos, y la amenaza constante de muerte por hablar.

El descubrimiento de esta operación clandestina pone de manifiesto las atrocidades cometidas durante la guerra civil siria. La comunidad internacional enfrenta el reto de buscar justicia para las decenas de miles de desaparecidos y garantizar que los responsables rindan cuentas por sus crímenes. Mientras tanto, las familias de las víctimas continúan sufriendo, en espera de respuestas y de un cierre que parece lejanamente alcanzable.