
Por: La Redacción.
Uruapan, Michoacán., a 4 de noviembre del 2025.- El asesinato del alcalde independiente de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, en la noche del 1 de noviembre de 2025, ha sacudido a la comunidad y ha puesto en evidencia la indiferencia institucional frente al crimen organizado, este trágico evento ocurrió durante la Fiesta de las Velas.
Horas después del asesinato, el responsable fue identificado como Osvaldo Gutiérrez Vázquez, conocido como «El Cuate». Gutiérrez, un joven con vínculos familiares a un operador del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) por lo que evidentemente creció rodeado de la narcocultura. Esta influencia era evidente en sus redes sociales desde la adolescencia, donde exhibía símbolos asociados con el narco.
El 7 de julio de 2025, cuatro meses antes del asesinato, el alcalde Manzo había denunciado públicamente a Osvaldo Gutiérrez por extorsión, secuestro y homicidio, compartiendo una foto de él en sus redes sociales. Aunque Gutiérrez fue detenido, la autoridad ministerial lo liberó días después, lo que permitió que eventualmente ejecutara al alcalde.
La liberación de Osvaldo Gutiérrez por parte del Estado resultó en el asesinato del alcalde Carlos Manzo, quien era conocido por su firme postura contra el crimen organizado y su promesa de «romper el pacto tácito» con estos grupos. Antes de su muerte, Manzo había expresado su temor de convertirse en «un alcalde más de los ejecutados».
Fuentes federales sugieren que el CJNG ofreció $50,000 pesos por el asesinato, un crimen que fue cometido ante numerosos testigos. Este evento subraya no solo el costo de la valentía política, sino también la complicidad y el abandono por parte del Estado, que permiten que tales tragedias ocurran.
El asesinato de Carlos Manzo Rodríguez es un recordatorio doloroso de los desafíos que enfrentan los líderes locales en su lucha contra el crimen organizado y la necesidad urgente de un sistema judicial eficaz y comprometido con la protección de sus ciudadanos.






