Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 26 de enero del 2026.- Tras una nueva muerte por disparos de agentes federales en Minneapolis, Amy Fischer, directora de Derechos de las Personas Refugiadas y Migrantes de Amnistía Internacional Estados Unidos, expresó que “los disparos mortales realizados hoy por agentes de la Patrulla de Fronteras estadounidense en las calles de Minneapolis son un devastador recordatorio, el más reciente, de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla de Fronteras y Aduanas no están convirtiendo nuestras comunidades en lugares más seguros. Al contrario, están actuando impunemente, utilizando fuerza letal a plena luz del día, aterrorizando a barrios enteros y arrancando a niños y niñas pequeños de los brazos de sus familias.”

Fischer subraya que este homicidio no es un incidente aislado, sino parte de un patrón más amplio de prácticas abusivas. En sus palabras, “forma parte de un patrón más amplio en el que se ha dado vía libre al ICE, con sus operaciones tipo paramilitar, para que lleve a cabo prácticas abusivas de detención y aplicación de la ley sin apenas supervisión ni rendición de cuentas. Desde operaciones mortales en las calles hasta torturas, desatención y otros abusos documentados en los centros de detención para inmigrantes, el ICE ha violado reiteradamente derechos humanos sin sufrir prácticamente ninguna consecuencia.”

Amnistía Internacional urge al Congreso a actuar. Fischer plantea una pregunta crucial: “¿Cuánta gente más tiene que morir para que los dirigentes estadounidenses actúen?” En un contexto donde las comunidades claman por respuestas, destaca la necesidad de que el Senado de Estados Unidos tome una decisión urgente: “seguir derramando miles de millones de dólares de los contribuyentes en una agencia sin ley que pone impunemente vidas en peligro, o emprender acciones significativas para refrenar al ICE y dejar de financiar sus abusos.”

En su declaración, Amnistía Internacional pide al Congreso que rechace cualquier financiación adicional del ICE y tome medidas inmediatas para hacer que este organismo rinda cuentas por las muertes y otras violaciones de derechos humanos. Fischer concluye categóricamente: “No debe perderse ninguna vida más. No debe gastarse ni un céntimo más en permitir este horror.”

Este llamado a la acción refleja la urgencia de abordar los abusos y garantizar la rendición de cuentas para proteger los derechos y vidas de todas las personas, especialmente las más vulnerables.