
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 19 de febrero del 2026.- La austeridad republicana busca dar su golpe más contundente al corazón de la alta burocracia. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una iniciativa de reforma al artículo 127 constitucional para poner un tope definitivo a las pensiones «onerosas» que perciben exfuncionarios de alto nivel, algunas de las cuales alcanzan hasta un millón de pesos mensuales.
El fin de los privilegios La propuesta es clara: ningún exfuncionario de alto mando podrá recibir una pensión que exceda el 50% de la remuneración actual del titular del Ejecutivo Federal. «Lo que ya fue, ya fue, pero a partir de ahora será distinto», sentenció la mandataria, aclarando que la medida busca generar ahorros para programas de bienestar y no afectará a los trabajadores de base con contratos colectivos.
Radiografía del exceso Durante la presentación, la secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, reveló datos que resultan insultantes para la realidad económica de la mayoría de los mexicanos:
En la extinta Luz y Fuerza del Centro, el 70% de los 14,000 jubilados perciben entre 100 mil y un millón de pesos mensuales.
En Pemex y CFE, existen pensionados cuyos ingresos superan por mucho lo que gana un funcionario en activo.
El costo anual solo de las jubilaciones de Luz y Fuerza asciende a 28 mil millones de pesos.
¿Estrategia o justicia? Esta reforma, que será enviada al Senado en los próximos días, no es solo una medida administrativa; es un mensaje político. Al reducir estas pensiones «exorbitantes», el Gobierno Federal busca desmantelar lo que llama la «herencia de privilegios», redirigiendo esos recursos —estimados en ahorros millonarios— directamente al gasto social.






