Por: La Redacción.

Villahermosa, Tabasco., a 11 de marzo del 2026.- Mientras Petróleos Mexicanos (Pemex) se hunde en una crisis de deuda que asfixia a miles de proveedores y obliga al Gobierno Federal a inyectarle carretadas de dinero público, la opulencia de sus contratistas «consentidos» ha encendido la indignación nacional. La llamada «fiesta del millón de dólares» en Tabasco no solo fue un despliegue de lujo, sino un recordatorio de dónde terminan los impuestos de los mexicanos.

Juan Carlos Guerrero Rojas, un exempleado de la paraestatal convertido en el magnate petrolero de las adjudicaciones directas, no escatimó en gastos para los XV años de su hija. Con una cartelera digna de un festival internacional que incluyó a Belinda y J Balvin, el costo del evento habría superado los 50 millones de pesos.

El contraste es brutal: el informe financiero de 2025 revela que Pemex es hoy una carga para cada ciudadano, mientras Guerrero Rojas, a través de su empresa Petroservicios Integrales de México, ha acumulado contratos que suman casi 200 millones de dólares bajo la sombra de la adjudicación directa.

La red de influencias quedó expuesta con el brindis. El padrino de la quinceañera fue nada menos que Marcos Torres Fuentes, subdirector de Producción de Pemex Exploración y Producción (PEP). Esta conexión refuerza las críticas sobre el «amiguismo» que imperó durante la gestión de Octavio Romero Oropeza, ahora director del Infonavit, bajo cuyo mando se otorgaron los contratos más jugosos al empresario tabasqueño.

Pese a los contratos millonarios y la red de 17 empresas ligadas al sector petrolero e inmobiliario, la transparencia no es el fuerte de Guerrero Rojas. En 2022, el empresario enfrentó una orden de cobro por un adeudo fiscal de más de 3.6 millones de pesos; sin embargo, las autoridades no pudieron localizarlo, pues su domicilio fiscal resultó ser una modesta vivienda en Comalcalco que nada tiene que ver con su vida de lujos en Cancún y Villahermosa.

Mientras Tabasco suma dos años de retroceso económico y los pequeños proveedores de Pemex caen en la quiebra por falta de pagos, la «familia petrolera» celebra con champaña y artistas internacionales. Para los mexicanos, la pregunta es inevitable: ¿Cuántos hospitales o escuelas se podrían financiar con lo que un solo contratista gasta en una fiesta de dos días?