
Por: La Redacción.
Chihuahua, Chih., a 18 de marzo del 2026.– Mientras el discurso oficial administra la percepción de seguridad, la realidad en las tierras de Chihuahua y en todo el país tiene nombre de tragedia: desaparición. Al cierre de 2025, el Registro Nacional reportó la cifra histórica de 133,520 personas desaparecidas. No son solo números; son 133 mil sillas vacías y familias rotas por una tendencia al alza que no da tregua.
Con corte al 16 de mayo de 2025, Chihuahua tenía 481 personas de menos de 18 años cuando fueron desaparecidas, siendo la mayoría niños con el 60.29 %
Pese a una ligera disminución técnica donde Ciudad Juárez pasó de 1,004 personas con reporte de desaparición a 976 casos, este lado de la frontera continua siendo municipio con mayor número de desaparecidos en el estado.
El municipio de Juárez pasó de 1004 a 976 casos de personas desaparecidas en un año. Mientras que en el resto de los municipios el número creció. En cuanto al lugar Hidalgo del Parral pasó al cuarto lugar y Nuevas Casas Grande ahora ocupa el quinto peldaño , vinculado a economías criminales como la tala ilegal y el tráfico de drogas.
Las rutas de muerte se encuentran en los municipios de Ojinaga y Ciudad Juárez que se consolidan como zonas de altísimo riesgo para migrantes, interceptados por grupos criminales en su ruta hacia EE. UU..
El perfil de las víctimas en 2025 es un grito de auxilio generacional. La violencia se ensaña con los más jóvenes: el 21% de las desapariciones femeninas a nivel nacional ocurre en adolescentes de entre 15 y 19 años. En Chihuahua, este grupo representa el 20.06% de los casos de mujeres.
Mientras el Estado mexicano apenas logra procesar la magnitud de la tragedia, es la sociedad civil la que ha tenido que suplir, con sus propias manos y uñas, las carencias institucionales. A nivel nacional, se estima la existencia de más de 230 colectivos de búsqueda. Organizaciones como el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) logran articular a más de 80 de estos grupos, pero en la realidad cotidiana, son cientos los colectivos que operan de manera independiente en sus comunidades, lejos de los reflectores y los presupuestos.

Tan solo Chihuahua es un ejemplo de la valentia de colectivos de madres buscadoras que luchan en medio de un territorio de resistencia En nuestro estado, la lucha tiene rostros conocidos y colectivos históricos que no han dejado de buscar como lo son:
- Madres Guerreras Buscadoras Unidas: Con una presencia vital en las zonas norte y centro del estado.
- Justicia para Nuestras Hijas: Un referente inamovible de la lucha en la capital del estado.
- Acompañamiento Técnico: El Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) y Paso del Norte continúan brindando el soporte jurídico que el sistema les niega a las familias.
Incluso en las zonas más peligrosas del «Triángulo Dorado», como Guadalupe y Calvo e Hidalgo del Parral, existen brigadas locales que, por pura seguridad, operan bajo un perfil bajo, pero con una determinación inquebrantable.
La labor de búsqueda es, en sí misma, una sentencia de riesgo. Aunque no existe un censo oficial —pues el miedo obliga a miles de familias a buscar en solitario—, organismos como Amnistía Internacional y la Red Lupa advierten una cifra dolorosa: el 97% de las mujeres buscadoras en México manifiesta haber sufrido algún tipo de violencia o amenaza directa por el simple hecho de intentar regresar a sus seres queridos a casa.
En medio del despliegue de generosidad oficial hacia causas en el extranjero, las Madres Guerreras Buscadoras lanzaron un llamado urgente: «Volteen a ver a México». A diferencia de las instituciones, estas familias no reciben sueldos, ni presupuestos. Cada jornada en las brechas y cerros del estado de Jalisco considerado el “epicentro de las desapariciones con cerca de 15 mil 287 personas reportadas como desaparecidas.
Es Jalisco, uno de los cinco entidades federativas que tienen el mayor número de casos de personas desaparecidas seguido del Estado de México, Tamaulipas, Veracruz y Nuevo León.
Es precisamente, el estado de Jalisco donde fue localizado el Rancho Izaguirre por parte de madres buscadoras del colectivo Guerreras Unidas quienes sin financiamiento, solo con sus ahorros y el apoyo ciudadanos se arman con palas y picos para rastrear fosas clandestinas.
«Nosotros somos madres, padres y hermanos que, ante la falta de respuestas, decidimos salir a buscar con nuestras propias manos», manifiestan las integrantes del colectivo.
¿Cómo puedes ayudar?
Para no dejar morir las búsquedas en territorio chihuahuense, el colectivo solicita apoyo en especie y herramientas vitales:
- Herramientas: Palas, picos y varillas para excavación.
- Protección: Botas de trabajo, guantes y toldos para el sol extremo.
- Insumos: Agua embotellada, sueros y botiquines.
- Transporte: Apoyo para gasolina, que es el gasto más pesado para llegar a los puntos de búsqueda.
Tu apoyo hace la diferencia: Si deseas colaborar, puedes realizar una donación a la cuenta: 💳 BanCoppel: 4169 1614 8853 8876 A nombre de: Norma Angelica Hernández Bojorquez
La promesa de las familias sigue intacta: «Mientras no los encontremos… no dejaremos de buscarlos».






