
Por: Redacción.
Ciudad de México., a 31 de marzo del 2026.- En un giro legislativo que rompe con la tendencia abolicionista internacional, el Parlamento israelí (Knéset) aprobó un proyecto de ley que introduce formalmente la pena de muerte para delitos de terrorismo. Aunque este castigo ya figuraba en el código jurídico de la nación, su aplicación práctica había permanecido en desuso por décadas.
La medida surge en un momento de tensión geopolítica y se contrapone a la postura de 113 naciones que han erradicado por completo la pena capital. Sin embargo, informes recientes de organismos internacionales como Amnistía Internacional (AI) advierten que, si bien el número de países que sentencian a muerte disminuye, la frecuencia de las ejecuciones en los países que la mantienen ha mostrado un incremento alarmante.
De acuerdo con datos verificados por la organización Iran Human Rights y las Naciones Unidas, el mapa de la pena de muerte se concentra en puntos críticos:
- Irán: Registró en 2025 su cifra más alta en 35 años, con al menos 1,500 ejecuciones, vinculadas en gran medida a la represión de movimientos civiles.
- Arabia Saudita: Se posiciona como el tercer ejecutor global con 356 casos documentados en el último año.
- Estados Unidos: Reportó un repunte significativo con 47 ejecuciones en 2025, la cifra más alta en los últimos 16 años para la nación norteamericana.
- Opacidad en China: El gigante asiático continúa liderando el listado global. Aunque las cifras son secreto de Estado, proyecciones de derechos humanos estiman las ejecuciones en miles por año.
El informe anual destaca que en 2024 se dictaron más de 2,100 sentencias de muerte en 46 países. La región de Asia-Pacífico lidera el volumen de condenas con cifras de tres dígitos en naciones como Bangladesh, India, Pakistán y Vietnam.
Por el contrario, en Europa y Asia Central, solo Bielorrusia mantiene la vigencia de este castigo, mientras que en el continente americano, el uso se limita prácticamente a los EE.UU. y Trinidad y Tobago.
A pesar de la presión de la comunidad internacional, el panorama para el presente año no muestra señales de retroceso en las naciones ejecutoras. El endurecimiento de los regímenes en Oriente Medio y la reciente decisión legislativa de Israel sugieren que el debate sobre el derecho a la vida y la seguridad nacional seguirá siendo uno de los ejes de mayor fricción en la agenda global de derechos humanos.






