Por: La Redacción

Ciudad de México., a 1 de abril del 2026.- La guerra en Medio Oriente ha desatado una pesadilla marítima que el mundo no veía desde los años 40. Más de 20,000 marineros se encuentran hoy atrapados, a la deriva y bajo fuego cruzado en el Estrecho de Ormuz, convirtiendo una de las rutas más ricas del planeta en un auténtico «cementerio flotante».

Según la Organización Marítima Internacional (OMI), la emergencia es brutal. Hay cerca de 2,000 buques (petroleros y cargueros) varados. Desde que estallaron las hostilidades el pasado 28 de febrero, el tráfico cayó de 150 barcos diarios a solo cuatro. ¡El mundo se está deteniendo!

Las condiciones a bordo son inhumanas. La Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) ha recibido más de mil mensajes desesperados. Los testimonios son desgarradores:

«Estamos siendo atacados. No queremos morir», relató un tripulante en una llamada que le ha dado la vuelta al mundo.

A la falta de alimentos y agua potable, se suma el terror psicológico. Los marineros denuncian que las navieras los obligan a trabajar en zona de guerra por sueldos de miseria (apenas 16 dólares diarios), sin internet para despedirse de sus familias y bajo la amenaza constante de misiles.

Mientras la Iglesia y la OMI ruegan por un «corredor seguro», el Estrecho de Ormuz sigue bloqueado. La crisis no solo amenaza con disparar los precios del combustible y el comercio global, sino que tiene en vilo la vida de miles de trabajadores que hoy solo piden una cosa: volver a casa.

Con información de Guardia Costera y AP