
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 7 de abril del 2026.- Los productores agrícolas de Chihuahua enfrentan una tormenta perfecta que amenaza con colapsar el ciclo actual, así lo advirtió el diputado local del PAN, Saúl Mireles Corral, quien aseveró que tras reunirse con representantes del sector, indicó que la combinación de la entrega de agua al Tratado de 1944 y el alza desmedida en los insumos básicos tiene al campo «comprando un boleto de lotería» para sobrevivir.
Mireles Corral calificó como alarmante el anuncio federal sobre el pago de agua a Estados Unidos utilizando las reservas de Chihuahua. «Esto dejaría en un estado de indefensión a nuestras regiones, especialmente en el Centro-Sur y Ojinaga», señaló el legislador.
El diputado explicó que el ciclo agrícola ya está comprometido debido a la extracción continua de las presas, lo que ha obligado a los productores a tomar medidas desesperadas: sembrar únicamente entre el 30 y 35 por ciento de la superficie para intentar optimizar el poco recurso hídrico disponible.
A la crisis del agua se suma el asfixiante costo de los energéticos. Mireles denunció que el precio del diésel ha escalado hasta los 29 pesos por litro, un costo que vuelve casi insostenible la operación de maquinaria agrícola.
«Mientras tenemos un diésel caro y fertilizantes por las nubes, estamos regalándole petróleo a Cuba», criticó el diputado, señalando la incongruencia de las políticas federales que castigan al productor nacional mientras se mantienen agendas externas.
Ante este escenario, Mireles anunció que presentará iniciativas y exhortos para exigir una representación real de los productores ante la Sección Mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA). «Necesitamos verificar si efectivamente estamos entregando lo que nos dicen que estamos entregando; transparencia es lo que pide el campo», puntualizó.
El legislador concluyó que, con el ciclo agrícola ya iniciado, la falta de apoyo federal y la incertidumbre climática dejan a Chihuahua en una situación de alta vulnerabilidad, donde la única esperanza de los productores es «ver si nos llueve este año».






